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Los fabricantes de armas hacen trampa (y caja) gracias a las influencers

Los fabricantes de armas hacen trampa (y caja) gracias a las influencers

Los fabricantes de armas han encontrado el mecanismo para saltarse las restricciones de publicidad impuestas por la plataforma: contratar mujeres influencers que sean atractivas y que hayan declarado públicamente estar a favor de la industria.

Cuando sale el sol, las armas salen, los músculos salen“, escribe Kimberly Matte en Instagram a sus 84.000 seguidores. A pesar de que haya amanecido un día espectacular, ella se encuentra dentro de casa, con un diminuto tanga amarillo y porta un rifle tan grande como largas son sus piernas.

A cambio de 100 dólares y algún que otro producto gratuito, Matte pone fotos en su perfil de la red social —que en su mayoría está lleno de selfies, pistolas, bikinis y lencería— de cualquier marca que la contrate.

Sin embargo, y curiosamente, en su propiedad no está permitido disparar armas de fuego porque es una especie de reserva para ciervos salvajes, varios de los cuales cuidó personalmente cuando su madre fue atropellada por un coche. Además, se declara fan de Trump, odia la negatividad y advierte que su perfil es un lugar para “predicar amor”.

Kyle Clouse, director de Marketing de Liberty Safe, una compañía de cajas fuertes especializada en armas de fuego, explica al medio estadounidense Vox que estas chicas bordean las reglas y restricciones que las redes sociales les imponen a este tipo de empresas para anunciarse. Eso por no hablar de que su mensaje acaba siendo más directo e impacta a un público concreto.

Además, hay decenas de mujeres (y digo mujeres porque, en su mayoría, son ellas las que anuncian armas) que viven —total o parcialmente— de este tipo de publicidad. Algunas son cazadoras, otras participan en deportes de tiro de forma profesional, otras bailan y otras son futbolistas. Pero hay algo que les une a todas: son capaces de traspasar esa línea que prohíbe a los fabricantes de armas anunciarse en la Instagram.

Otro caso interesante es el de Gunship Helicopters (una compañía de Las Vegas con la que puedes disparar desde un helicóptero) y DeAnna Waddell, que comenzó a trabajar en el marketing de la empresa en en 2018. Como te puedes imaginar, este lugar de Nevada es uno de los más competitivos del mundo para todos aquellos que busquen pasar un buen rato, ya que la diversión está asegurada en la ciudad.

Cuando llegó, se dio cuenta de que no estaban haciendo nada para anunciarse en Instagram, y eso que “hay un montón de mujeres preciosas a las que les encantan las armas y que podrían hacer que este lugar se convirtiera en el más sexy del mundo”. Pues bien, dicho y hecho. A día de hoy, la red social de Gunship Helicopters podría estar en la pared del dormitorio de algún que otro adolescente.

Wadell recalca que la publicidad en la plataforma no sería posible sin estas influencers. “A la plataforma le da igual, no importa la información. Todo el mundo intenta trabajar para intentar esquivar las limitaciones impuestas por Facebook, Instagram y, en menor medida, YouTube“, explica a Vox.

Y es que la publicidad en esta red social no puede promover la venta directa de armas, municiones, explosivos o accesorios para la modificación de las mismas. Esto no solo incluye a pistolas reales, sino a rifles de paintball, gas lacrimógeno, cuchillos (no culinarios), tasers, porras, así como una amplia categoría de armas destinadas a la autodefensa. Sin embargo, si el anuncio está catalogado para mayores de 18 años, las marcas pueden promocionar objetos como cajas fuertes para armas de fuego, fundas o visores, entre otras cosas.

De hecho, cuando las firmas crean un anuncio para que se mueva en Instagram, antes de salir al aire tiene que ser evaluado y aprobado por la compañía. Así, miran los enlaces, la página de destino, las imágenes que aparecen y, sobre todo, el mensaje. Por eso, aunque en el post promocional aparezca una caja fuerte para guardar armas —que estaría permitido— si el texto del mismo pone algo como “me encanta usar rifles y creo que todo el mundo debería usarlos”, sería denegado.

Clouse cuenta que antes solían publicar fotos de sus cajas fuertes abiertas con armas dentro, pero cuando intentaban promocionarlas, les denegaban el anuncio. Ahora, publicitan las mismas cajas —pero cerradas— con muchas influencers delante sosteniendo grandes rifles… ¡y solucionado!

Autenticidad, algo que las marcas anhelan

Estas influencers tienen, además, una cosa que los anunciantes anhelan: la autenticidad. Cuanto más comprometidas están con la causa más real lo sienten los seguidores y más impacto tienen las marcas.

Tanto es así que, en ocasiones, llegan a insinuar que sus propios hijos vivirán rodeados de todo tipo de armas— solo hay que ver esta foto que publicó Charissa Littlejohn cuando estaba embarazada.

En cualquier caso, y al margen de si estás o no a favor de las armas, lo que está claro es que esta industria ha aprendido a bordear la política de publicidad de las redes sociales para anunciarse en las plataformas que les interesan. Y es que ya sabes lo que dicen: hecha la ley, hecha la trampa. Otra cosa es que sea ético.

*Artículo original publicado en Business Insider

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Sobre el autor

Ana Muñoz

Licenciada en Periodismo. Tecnoadicta, apasionada por los wearables y las pelis de superhéroes.