Google acaba de dar una vuelta de tuerca más a uno de sus servicios estrella: Google Flights, un comparador de precios de vuelos nacionales e internacionales que funciona a pleno rendimiento desde hace algunos años pero que es desconocido por la mayoría del público.

Quizás eso explica la noticia que acaba de hacer pública: desde ahora y hasta el 2 de septiembre se puede reservar un vuelo a través de Google con la garantía de que su precio no bajará tras tu reserva, algo que por desgracia es bastante habitual y que no deja de ser molesto. Por ahora sólo se aplica en itinerarios con principio y final en Estados Unidos.

Si lo hace, Google se compromete a reembolsarte automáticamente la diferencia entre el precio que pagaste y el precio más bajo de forma inmediata, siempre que ésta se encuentre entre 5 y 500 dólares, ni más ni menos. No tienes que hacer nada, ni tampoco reclamar nada.

Una prueba que es toda una declaración de intenciones

Pese a que esta nueva característica de Google Flights estará disponible durante apenas tres semanas y de forma limitada a Estados Unidos, es muy interesante incluso para el público español.

Supone un paso adelante de Google, un gigante que quiere ordenar y organizar la vida de sus usuarios al milímetro, poniéndoselo lo más fácil posible incluso al reservar un vuelo.

Que se haga cargo de prácticamente todo en este asunto, que te avise si el precio baja y directamente te haga una transferencia con la diferencia, es una muy buena noticia. También es un misil a la línea de flotación de otros comparadores muy populares, como por ejemplo SkyScanner.

Aún está por ver si el período de prueba se amplía o si se repite en el futuro a nivel internacional, aunque evidentemente el coste debe ser elevadísimo.

Las aerolíneas, las principales beneficiadas

Durante el mes escaso en el que Google reembolsará el precio de los billetes que cambian de precio, se entiende que las principales beneficiadas serán las prestatarias del servicio, es decir, las aerolíneas.

Si Google se hace cargo de la diferencia, los consumidores y clientes tendrán más confianza a la hora de reservar un vuelo, incluso si parece caro. En caso de bajar, a la aerolínea no le costaría nada: el billete está vendido y Google corre con los gastos.