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Consumo pone la lupa sobre influencers de Instagram que dicen ganar 1.000 euros en apuestas de fútbol

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Varios influencers han promocionado este fin de semana una posible campaña de publicidad encubierta sobre apuestas deportivas. El anuncio redirigía a un canal de Telegram de un tipster, un pronosticador profesional de apuestas. El tipster se desmarca: dice que la publicidad la llevan sus gestores.

Varias influencers españoles han asegurado en los últimos días que están ganando mucho dinero con las apuestas de fútbol. Y, casualmente, todos han cosechado el mismo rendimiento: invirtieron 30 euros y al final de una sola tarde obtuvieron unas ganancias de 1.000.

La última polémica que ha acechado a una docena de perfiles de Instagram involucra a tipsters, pronosticadores de apuestas deportivas que venden consejos para apostar en determinados eventos deportivos. Principalmente, partidos de tenis y de fútbol.

Cuentas de modelos y famosas como Marina Yers y Genissa Pica, y media docena de perfiles más comenzaron a compartir el sábado su recomendación para conseguir dinero rápido. La similitud en sus mensajes llamó la atención de varios tuiteros. La campaña, de la que en ningún momento se aclaró que era publicidad, incluía un enlace a un canal de Telegram llamado WestApuestas.

Ante el temor a una posible estafa, la alarma llegó a la asociación de consumidores Facua, que este lunes presentó una denuncia ante Consumo por posible publicidad encubierta de apuestas deportivas. Business Insider España ha sabido que el Ministerio de Consumo ya ha iniciado una investigación para determinar si detrás de esta campaña encubierta hay algún operador de juego.

El de los tipsters no es un fenómeno nuevo. Estos pronosticadores profesionales ofrecen a sus usuarios consejos a cambio de suscripciones. Se valen de sus amplios conocimientos deportivos para tratar de determinar por adelantado cuál será el resultado más probable de un encuentro de fútbol o de un partido de tenis.

Muchos de estos tipsters utilizan canales de Telegram para compartir sus consejos a cambio de las citadas suscripciones. El problema es que el fenómeno también es un imán para estafas.

La investigación de Consumo y la denuncia que ha presentado Facua intentarán determinar si, con esta presunta campaña de publicidad encubierta, se ha vulnerado algún artículo del reciente Real Decreto que el Gobierno aprobó a finales de octubre del año pasado y que regula la publicidad del juego. El problema de la ludopatía es una de las puntas de lanza del Ministerio de Consumo que dirige Alberto Garzón.

Adrián Lipe es el tipster profesional que se encuentra detrás de WestApuesta, el canal de Telegram que enlazaban muchos de los influencers que han protagonizado esta polémica. En declaraciones a Business Insider España, primero ha asegurado que la publicidad la llevan sus gestores: “Les pagamos y ellos pagan a cuentas para promociones”.

¿Cuánto cobra en realidad un influencer por el contenido patrocinado en Instagram?

Después ha aclarado que mucha gente criticó una promoción de Betfair, una casa de apuestas: “La gente se creía que era una estafa pero no lo es, es una promoción de bienvenida. La de Betfair era muy llamativa porque decía que te devolvían la primera apuesta en caso de fallarla. Hay muchos tipsters, porque yo también lo he utilizado, que usamos [esas promociones] de reclamo”.

Lipe también ha destacado que se dedican a vender sus servicios de pronósticos de apuestas. “Tenemos una empresa y declaramos todo lo que ganamos, en nuestro caso”. WestApuestas SL es la firma que dirige el propio Lipe, según ha podido verificar Business Insider España en el Registro Mercantil.

No está claro sobre quién poner la lupa. Rubén Sánchez, presidente de Facua, recuerda a Business Insider España que el Real Decreto aprobado por el Gobierno prohíbe hacer campañas de publicidad “a no ser que fuesen por contratos firmados con anterioridad al 5 de noviembre del año pasado”. Así, los influencers “ya están vulnerando de por sí una prohibición”.

Pero Sánchez también destaca que tendrían que identificar la publicidad “claramente”, porque de lo contrario ya es la vulneración de otra norma, la de la Ley de Competencia Desleal.

De cualquier modo, el Real Decreto que desde noviembre regula la publicidad en el juego es muy claro. En su artículo 27.2 determina:

Artículo 27. Reglas específicas sobre comunicaciones comerciales emitidas por personas pronosticadoras de apuestas.

1. Los operadores de juego solo podrán suscribir acuerdos publicitarios con aquellos pronosticadores de apuestas que se comprometan a publicar de forma íntegra, en los canales o cuentas de las redes sociales o en las páginas web o aplicaciones desde donde realizan sus pronósticos, todos los resultados en cualquier modalidad de apuestas que hayan obtenido en la plataforma del operador con el que han formalizado su relación contractual publicitaria y que hayan recaído sobre eventos objeto de pronóstico.

2. Los acuerdos publicitarios previstos en el apartado anterior no podrán, en ningún caso, ser suscritos con personas que hubieran adquirido relevancia o notoriedad pública como consecuencia de actividades distintas de la pronosticación de apuestas.

La polémica ha sentado mal en el sector de los tipsters. Sobre todo, en aquellos pronosticadores profesionales que no comparten estos métodos para promocionarse, como es el caso de Carlos Martín, especializado en tenis.

En declaraciones a Business Insider España, Martín apunta que el mundo de los pronosticadores de apuestas “se ha descontrolado muchísimo. La gente lo ve como dinero fácil; no sabes la de canales que me piden a mí intercambios de publicidad, pero estoy totalmente en contra de todo eso aun siendo parte del sector y siendo beneficioso para mí”, destaca.

“No todo es ganar dinero y no busco el perfil de clientes que buscan ellos, que es más el de apostador inexperto que se convence por una foto de un BMW porque creen que así ellos también podrán conseguir un coche así apostando. Nadie gana ni puede apostar las cantidades falsas que ponen”.

“Le pones a un niño el mensaje de que con 30 euros gana 1.000 en un reto y se mete de cabeza”, lamenta. “No solo eso, el niño presume en la universidad de lo que va a ganar y todos quieren meterse”. Al final, “todos pierden y se llenan las redes de gente estafada (…). Mi filosofía es más la de captar al cliente que quiere invertir porque ha decidido que quiere invertir un dinero que no necesita”, zanja.

*Artículo original publicado por Alberto R.Aguiar en Business Insider

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