Es un hecho que casi nadie planifica fiscalmente la herencia de sus bienes y derechos. Esto provoca que, en muchas situaciones, los familiares tengan que hacer frente al pago de impuestos que resultan altos. Así, el efecto colateral es que en algunos casos se renuncie a la herencia como consecuencia de la imposibilidad de hacer frente a los elevados costes.

¿Qué posibilidades hay con la ley española en la mano para ahorrar en impuestos a la hora de heredar? Hay algunas fórmulas que puedes tener en cuenta. Sin embargo, para ello, primero tienes que comprender cómo funciona.

En primer lugar, tributa a través del impuesto de sucesiones y donaciones, al que están sometidas todas las transferencias de bienes que no tengan contrapartida monetaria. Dicho de otro modo, que se hacen gratuitamente.

Donación en vida o herencia: ¿qué es mejor?

Esta transmisión de bienes puede hacerse de dos maneras: a través de herencia o legado en el momento en que fallece el transmitente (adquisición mortis causa), o bien mediante la donación entre dos personas sin que ocurra el fallecimiento del transmitente (adquisición intervivos), estando obligado el perceptor a pagar el impuesto correspondiente.

Así, ante el supuesto de las adquisiciones mortis causa, cada uno de los herederos deberá pagar el impuesto en función del valor neto de la parte de la herencia que le corresponde, mientras que en el caso de las donaciones se pagará el impuesto en base al valor neto resultante de restar las deudas y cargas correspondientes al valor real de los bienes y derechos que se han transmitido.

Por tanto, existe la posibilidad de reducir la carga fiscal a la que tienes que afrontar en el impuesto de sucesiones y donaciones. De ahí a que sea fundamental tener encima de las mesas todas las opciones a las que te puedes acoger en aras de desarrollar una planificación fiscal adecuada y poder defenderte ante la Agencia Tributaria. Estas son las 3 principales.

1. Sacar ventaja de la competencia fiscal

El Impuesto de Sucesiones y Donaciones es un impuesto que está cedido a las Comunidades Autónomas en España. En esta línea, son las que se encargan de fijar la normativa fiscal para este impuesto en cada una de las regiones concretas.

Dicha capacidad que tienen las autonomías suele utilizarse para captar contribuyentes a un determinado territorio, como se ha observado últimamente con continuas rebajas fiscales en este impuesto cada vez que se citan a los ciudadanos a las urnas.

De esta manera, tu lugar de residencia tiene una gran importancia cuando donas o heredas, dado que el residir en una comunidad autónoma u otra puede generar notables diferencias a la hora de hacer el pago del citado recargo fiscal.

Uno de los métodos de disminuir la carga fiscal en este impuesto si residimos en una Comunidad Autónoma de elevada tributación, es “mudarse a otra con tributación más baja”, resaltan los expertos de Self Bank.

Por el contrario, hay que considerar que para poder tributar la herencia en el nuevo territorio debes “justificar el haber residido en él al menos en los cinco últimos años previos a la transmisión”, añaden.

En conclusión, dependiendo de dónde tributes, es importante donar en vida determinados bienes, como por ejemplo el dinero en efectivo, puesto que en la mayoría de las autonomías está sujeto a grandes bonificaciones.

2. Reducción fiscal por la vivienda habitual

Además, en el impuesto de sucesiones y donaciones se encuentra la opción de reducir la base imponible del impuesto en el caso de que se herede la vivienda habitual del fallecido por parte de algún familiar directo, bien sea cónyuge, descendientes o ascendentes.

Así, los receptores de la vivienda habitual en herencia verán aplicada en la base imponible del impuesto una reducción de entre el 95% y el 99% con un límite de 122.606,47 euros. Para que se pueda aplicar existe la exigencia de permanecer 10 años con la vivienda adquirida. Es decir, sin que puedas deshacerte de ella. En el caso de que se incumpla, desaparecería tal reducción.