Para la mayoría de los trabajadores, la semana comienza a primera hora del lunes y, a partir de ahí, toca afrontar jornadas de 8 horas durante 5 días. Ese esquema no refleja los horarios maratonianos de muchos autónomos y de profesionales que se rigen por turnos de trabajo y de guardia, pero reflejan el día a día que afronta la mayoría de los empleados.

Muy poco se ha avanzado respecto a nuestros abuelos, dado que la jornada laboral de 8 horas cumple este año un siglo de vigencia en España. Muy lejos queda la predicción del economista John Maynard Keynes, que auguró en el ensayo Economic Possibilities for our Grandchildren, en 1930, que sus nietos apenas trabajarían 15 horas por semana.

El debate ahora se centra en cómo afectaría la reducción de la jornada laboral tanto a la conciliación como a la productividad. En este marco, se están llevando a cabo varios experimentos los más conocidos hablan de la reducción de la semana laboral a 4 días con jornadas de 8 horas. Aunque también ha habido pilotos en los que se mantienen los 5 días laborables pero se reducen las jornadas a 6 horas.

En España, se trabajan entre 36 y 40 horas a la semana

Nada más lejos de la realidad laboral de hoy en día. Así, la media europea se situaba en 2018 en 40,2 horas a la semana, según datos de Eurostat en los que se revela que el español medio trabaja unas 39,7 horas por semana, 2 décimas menos que 2 años antes pero lejos de las 37,8 horas de Dinamarca o las 38,5 de Noruega.

Mientras, los datos que publica la OCDE muestran que la media de horas a la semana que dedican los españoles a su empleo habitual  son 36,5, frente a las 47,7 horas semanales de Colombia o las 47 de Turquía, por un lado, o las 34,3 horas de Alemania o las 29,4 horas de los Países Bajos.

Pese a que estas estadísticas oficiales demuestran que las empresas continúan apegados a la semana laboral de 40 horas, algunas compañías e instituciones de todo el mundo ya han experimentado con diversos formatos de reducción del horario semanal de trabajo. Los experimentos han sido variados con propuestas como la de acortar la semana laboral a 4 días o menos o la reducción de la jornada hasta las 6 horas.

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Hablamos de empresas o instituciones, no de países como tal, como explica José Canseco, profesor de Recursos Humanos de EAE Business School, al que se le “antoja complicado que un país regule legislativamente los días laborables que tienes que trabajar o el número de horas”, como sucedió con la semana de 35 horas en Francia, “que se puso en marcha, pero que no se está cumpliendo”.

Sin embargo, “si bajamos un escalón al nivel organizativo”, señala el profesor Canseco, “sí que las compañías tienen esto en cuenta y cada vez es más frecuente que lo tengan en la cabeza, lo quieran implantar o tengan aproximaciones a este tipo de circunstancias, lo que es positivo para todo”.

Ventajas de reducir las horas laborables semanales

Según los expertos, reducir la semana laboral tiene múltiples beneficios. “Mejor calidad de vida para el trabajador, más ocio, conciliación personal y familiar, proyectos de pequeño emprendimiento y crecimiento del empleo gracias a la contratación de trabajadores para cubrir las horas que queden disponibles”, asegura Antonio Fernández García, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC.

Para José Canseco, los efectos positivos para el empleado se reflejan en que “la conciliación familiar o personal con la laboral es mucho mayor”. Al mismo tiempo, destaca que este modelo “nos motiva o nos fuerza a concentrarnos más y a poner más el foco en aquello que estamos haciendo porque si no no nos daría tiempo a hacerlo”, lo que afirma que puede llegar a generar estrés en algunos trabajadores.

productividad

Desde el punto de vista de las empresas, la semana de 4 días les resulta positivo “porque realmente disminuye el absentismo, y hay muchos datos que lo corroboran, e incrementa la productividad“, según el profesor de EAE Business School. El motivo es la mayor concentración, dado que “la mente humana está construida para llegar a un límite de productividad de 6 horas”.

Por ello, Canseco destaca que “cuando se habla de 4 días laborales también surge el debate de las 6 horas al día”, un modelo que se ha experimentado en Dinamarca o Suecia. En su opinión, lo ideal sería aplicar “un sistema mixto”, dependiendo de las necesidades y métodos de trabajo de cada sector, y augura que en el “futuro cercano, en 4 o 5 años, vamos a comenzar a verlo“.

A continuación, repasamos las claves de la regulación de la jornada laboral, las empresas e instituciones que han probado a reducirla y las posibilidades de que este modelo se llegue a aplicar en España.

La jornada laboral de 8 horas al día comenzó a aplicarse en España a partir de 1919, tras más 44 días de huelga general en Barcelona. Este año cumple un siglo de vigencia

Se suele decir que la Revolución Rusa de 1917 fue la responsable de la implantación de la jornada laboral de 8 horas al día y de su inclusión en las cláusulas económicas del Tratado de Versalles de 1919. Sin embargo, ese modelo había sido ya implantando en varios sectores de EE.UU. a partir de 1886, tras la Huelga del Primero de Mayo de 1885 en Chicago, que paralizó la industria de la ciudad.

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De forma general, la jornada de 8 horas a nivel estatal fue aplicada en Finlandia desde 1905 o en Uruguay desde 1915. En España, ese modelo entra en vigor en 1919 tras la famosa Huelga de la Canadiense, en la que unos 100.000 obreros de Barcelona lograron paralizar prácticamente la economía del país durante 44 días a pesar de que se realizaron más de 3.000 detenciones.

Fuente: Wikipedia.

Antes de esa fecha, las jornadas duraban entre 12 y 14 horas al día según la profesión, incluyendo a niños

Las condiciones laborales en España antes de la aprobación de la jornada laboral de 8 horas eran bastante precarias. La mayoría de la mano de obra trabajaba de sol a sol en la agricultura o la ganadería, mientras que los obreros industriales cumplían turnos de 12 o más horas, según la empresa.

En muchos casos, los niños formaban parte de esa mano de obra. No fue hasta 1900 que se prohibió el trabajo de los menores de 10 años, en 1902 se redujo la jornada de los menores a 11 horas al día durante 6 días a la semana, en 1910 se prohíbe su trabajo en actividades mineras y no fue hasta 1944 que se estipuló que solo podía contratarse a menores de entre 14 y 18 años si se contaba con autorización paterna, elevándose en 1960 a los 16 años actuales.

Fuente: Universidad de Murcia.