Educación

Madagascar abrirá la primera escuela del mundo impresa en 3D a final de año

escuela impresa en 3d en madagascar

La tecnología de impresión 3D ha demostrado ser efectiva para fabricar desde cero viviendas con materiales sostenibles, aislantes y duraderos en el tiempo. Este año, Madagascar abrirá un colegio impreso en 3D, el primero del mundo.

Este año acogerá un hito en la historia de la impresión 3D: la primera escuela fabricada con esta tecnología, que será levantada en Madagascar. La idea corre a cargo de Maggie Grout, quien fundó Thinking Huts con solo quince años en un esfuerzo por hacer la educación más accesible. Seis años después, Thinking Huts y sus socios, Hyperion Robotics y Studio Mortazavi, esperan poder abrir las puertas a la primera escuela impresa en 3D del mundo en diciembre de 2021, si la pandemia lo permite.

En la actualidad hay más de 260 millones de niños en el mundo que carecen de acceso a la educación, un número agravado por la pandemia que ha desplazado a más de 1.200 millones de niños en todo el planeta. Madagascar acogerá la primera de muchas escuelas que podrían ser impresas en 3D. El país es idóneo para acogerr este innovador proyecto gracias a la infraestructura educativa necesaria, una perspectiva política estable en una economía emergente, oportunidades de crecimiento y potencial de energía renovable, ya que la escuela se abastece con paneles solares.

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Basándose en la tecnología de Hyperion Robotics, las paredes de la escuela se construirán con una impresora 3D de construcción basada en extrusión. Algunos elementos se incorporarán aparte como el techo, las puertas y las ventanas, desarrollados a partir de materiales de origen local. Además, los miembros de la comunidad han recibido formación para aprender a manejar la impresora 3D, permitiéndoles construir más escuelas en el futuro. La estructura en forma de colmena facilita la expansión del edificio.

Los edificios impresos en 3D utilizan menos hormigón que el edificio promedio y acortan el tiempo de construcción, al tiempo que respaldan la integridad de la infraestructura. Nuestra mezcla de cemento es capaz de soportar la presión ambiental y emitirá menos CO2 en comparación con el hormigón tradicional”, explican desde Thinking Huts. La fabricación aditiva también da un toque a la estética curva de la escuela, integrándose de forrma orgánica con el paisaje circundante.

Crédito: Hyperion Robotics

Crédito: Hyperion Robotics

“Podemos tener muros que ondulen en grosor así como crear patrones de relieve que con formas de construcción más tradicionales son más desafiantes y costosos”, apuntan sus creadores. Tecnologías como esta suman su granito de arena para contribuir a combatir la crisis educativa y a crear centros más sostenibles y con menos recursos y huella de carbono.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.