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La razón científica por la que odias escuchar a alguien masticar o respirar

La razón científica por la que odias escuchar a alguien masticar

Si odias escuchar a otras personas masticar chicle, respirar de forma ruidosa o incluso chasquear los nudillos, la ciencia tiene una explicación para este fenómeno que debes conocer.

Si detestas escuchar determinados sonidos como alguien respirando fuerte, roncando o masticando, es probable que padezcas misofonía, un trastorno psiquiátrico también conocido como sensibilidad selectiva al sonido y que se basa en el odio o intolerancia a los sonidos cotidianos producidos por el cuerpo de otras personas, como comer, masticar, respirar fuerte, toser, sorber o realizar ruidos con otros objetos, como clic con el boli. Estos pueden generar ansiedad e incluso conductas agresivas

En algunas ocasiones la misofonía está asociada a un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad y puede estar originada por experiencias negativas asociadas a sonidos específicos. El término fue acuñado en el año 2000 por Pawel y Margaret Jastreboff, aunque por el momento carece de reconocimiento oficial en las clasificaciones de trastornos psiquiátricos aceptadas internacionalmente: DSM-5 e ICD-10, ya que parte de la comunidad médica duda de la legitimidad de la afección.

Ahora, una investigación reciente publicada en la revista Current Biology confirma que este problema existe. Para el experimento, un equipo de la Universidad de Newcastle en el Reino Unido examinó los escáneres cerebrales por resonancia magnética de aquellos con y sin misofonía mientras reproducían una variedad de sonidos. Los sonidos eran neutros (como lluvia o agua hirviendo), desagradables (un bebé llorando o una persona gritando) o desencadenantes de este trastorno (sonidos de respiración o de comer).

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Atendiendo a los resultados, el equipo de investigadores notó cambios significativos en la actividad cerebral de quienes padecen misofonia cuando escucharon un “sonido desencadenante”. Resulta que las personas con misofonia tienen una diferencia en el desarrollo del lóbulo frontal de sus cerebros que hace que sus cerebros reaccionen severamente a esos desencadenantes. También les hace sudar y su frecuencia cardíaca aumenta.

“Espero que esto tranquilice a los pacientes”, dijo Tim Griffiths, profesor de Neurología Cognitiva en la Universidad de Newcastle y UCL, en un comunicado de prensa. “Yo mismo formé parte de la comunidad escéptica hasta que vimos pacientes en la clínica y entendimos cuán sorprendentemente similares son las características”.

“Para muchas personas con misofonía, esto será una buena noticia, ya que por primera vez hemos demostrado una diferencia en la estructura y función del cerebro en los pacientes”, apuntó por su parte Sukhbinder Kumar, del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Newcastle y del Centro Wellcome para Neuroimagen en el University College de Londres

Fuente | The Healthy

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.