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¿Qué espectacular fenómeno ocurre este mediodía en el Panteón de Agripa?

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Hoy no es un día cualquiera en Roma. La urbe de las siete colinas tiene hoy una cita con los dioses: y es que el 21 de abril la luz del sol incide por el óculo cenital del fastuoso Panteón de Agripa.

Uno de los lugares más emblemáticos y de parada obligada en Roma es el Panteón de Agripa, un antiguo templo romano -hoy iglesia- que fue encargado por Marco Agripa durante el gobierno de Augusto y rematado por orden del emperador Adriano, siendo dedicado a los dioses celestes de la mitología romana. Circular, con un pórtico de gigantescas columnas corintias de granito y excelente estado de conservación, una de sus principales maravillas es la cúpula de hormigón artesonado, con un óculo o abertura central hacia el cielo. En la ciudad eterna, el 21 de abril se convierte en un día muy especial.

Este día primaveral señalado en el calendario recibe un hermoso fenómeno concentrado en los nueve metros de óculo que tanta fascinación suscita en los visitantes del tempo. Este mediodía la luz incide directamente en punto exacto sobre la puerta de entrada del recinto, provocando un efecto de iluminación cenital impresionante y celestial.

La relación de la arquitecturra del Panteón con la luz es inequívoca, y su construcción se relaciona con el descubrimiento entre la relación del espacio y la luz en la civilización romana. Según desvelan desde Traveler, una investigación de la facultad de Arquitectura Civil de la Universidad Politécnica de Milán señala que la orientación al norte del templo es inusual. Una explicación a ello es que el edificio se inspiró en una clase particular de reloj de sol, capturando el brillo del astro rey para el interior sombrío.

Formaciones geológicas increíbles que desconciertan a los científicos

El panteón no pretendería medir con exactitud el ciclo solar, sino corroborar la conexión del templo con la trayectoria de nuestra estrella durante todo el año. Durante el solsticio de invierno, el punto de luz solar se mueve hasta una altura máxima en el techo sobre la entrada. En el equinoccio de la primavera la luz toca la base de la cúpula y el 21 de abril se desplaza hacia abajo, incidiendo de forma cenital en el oculus del monumento.

Los romanos consideraban que era una invitación de los dioses a la entrada del emperador, una escenografía que constituye una afirmación cosmológica del poder divino del mandatario al acceder al lugar de culto, también empleado en su momento como sala de audiencias.

Son numerosos los historiadores y científicos que han ahondado en el enigma del oculus. Giulio Magli y Robert Hannah publicaron en la revista académica Numen sus postulados acerca de la perfección de la construcción. “Es imposible que sea una coincidencia que la luz del sol llegue al ecuador de la cúpula justo durante el equinoccio, porque esto es resultado de la forma del interior de la cúpula, y el interior de la cúpula está deliberadamente construido para que tenga el aspecto de un perfecto hemisferio, aunque estructuralmente no lo sea”, explicaban en su investigación.

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.