En el mundo viven alrededor de 7.700 millones de personas. ¿Existe la posibilidad de contactar con cualquiera de ellas, usando un máximo de cinco contactos? Hoy en día, con Internet, parece algo relativamente probable. Pero hace casi 100 años era solo una idea propia de la ciencia ficción.

La Teoría de los Seis Grados de Separación fue formulada por primera vez por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en su cuento Cadenas, publicado en 1930, aunque ese nombre se adoptó en los años 60. Una teoría que al principio se consideraba indemostrable, pero que fue rescatada del olvido con el auge de Internet.

Desde Facebook hasta IBM han intentado demostrarla, con diferentes resultados. Hoy el mundo está tan interconectado, que algunos expertos creen que se puede reducir de seis a cuatro grados.

Vamos a ver qué es la Teoría de los Seis Grados de Separación, cómo se ha intentado demostrar, y qué efectos prácticos tiene.

Un concepto que intenta demostrar que el mundo es mucho más pequeño de lo que creemos.

¿Un mundo interconectado?

La Teoría de los seis grados de separación afirma que es posible contactar con cualquier persona del planeta, usando un máximo de cinco intermediarios. Seis, si cuentas al destinatario. Por eso se llama Seis grados de separación.

Parte de la idea de que cada persona conoce de media a unas 50 o 100 personas, contando familiares, amigos, conocidos, etc. Ahora con Internet este número ha crecido, pero antes de las redes sociales esa era más o menos la media.

Supongamos que una persona tiene 100 conocidos. Cada uno de ellos conoce a otras 100 personas, así que con solo dos grados de contactos (tus amigos y los amigos de tus amigos), puedes contactar con 100×100 = 10.000 personas.

Esas 10.000 personas conocen a otras 100 cada una, así que el siguiente grado abarca a 1.000.000 de personas. Si cada una conoce a otras 100 tenemos 100 millones, y en un quinto nivel, a 10.000 millones de personas, que supera con creces los 7.700 millones de habitantes de la Tierra. El sexto y último grado abarcaría a 1.000.000 de millones de personas, es decir, un billón.

Por supuesto, enseguida habrás visto el primer punto débil de la teoría: supone que cada persona conoce a otras 100 que son completamente distintas a las del resto de familiares y amigos. En la práctica esto es imposible, porque los familiares y amigos tienen a muchos conocidos en común. Pero como la teoría alcanza a un billón de personas y en la Tierra vive mucha menos gente, aunque eliminemos a amigos comunes podríamos seguir dentro de esa cifra.

Además, ahora con Internet la mayor parte de la personas conocen a más de 100 personas, y la red de amigos se extiende a todo el mundo, no solo a tu círculo local.

Todo comenzó en un cuento

La Teoría de los seis grados de separación solo podría formularse en un mundo globalizado. Por eso no surgió hasta el siglo XX cuando el tren, los barcos y aviones, o el teléfono, ya permitían conectar a personas de todo el planeta. Era una teoría impensable para un filósofo de la Antigua Grecia o un pensador de la Edad Media, porque entonces se tardaba meses en viajar por el mundo, y los contactos eran muy limitados.

Esta teoría fue formulada por primera vez por el escritor húngaro Frigyes Karinthy, en su cuento Cadenas, en 1930.

En dicho cuento, el protagonista propone una apuesta a sus amigos: podría relacionarse con cualquiera de los 1.500 millones de habitantes del planeta (la población en 1930) usando solo cinco individuos.

Los amigos le iban proponiendo personajes, y el protagonista conseguir enlazar a todos con razonamientos como “yo conozco a un amigo que es aficionado al tenis, que conoce a una persona que juega al tenis con el director de un torneo internacional que conoce al Rey de Suecia, aficionado al tenis, y que también conoce al último Premio Nobel de Literatura, porque le ha entregado el premio. Así que yo podría contactar con el Premio Nobel de Literatura“.

Esta idea, en 1930, era indemostrable, y se consideraba solo una teoría fantástica, propia del cuento en donde había nacido.

Los fallos de la teoría

Pese a que es un concepto fascinante y muchos expertos creen que, gracias a Internet, acabará convirtiéndose en realidad, como teoría tiene algunas lagunas.

La primera ya la hemos visto: se asume que cada conocido conoce a personas completamente distintas, pese a que amigos y familiares suelen tener a muchos conocidos en común.

La segunda es que para que los seis grados de separación funcionen, todo el mundo tiene que estar dispuesto a colaborar. Pero en la vida real algún miembro de la cadena puede negarse a buscar a sus contactos.

Finalmente aunque ese contacto sea posible, no quiere decir que se pueda producir. Quizá puedas llegar hasta Donald Trump con solo 5 contactos, pero es poco probable que quiera charlar contigo…

Pese a estas dificultades, muchas personas han intentado demostrar la teoría.

IBM y el MIT entran en el juego

En los años 50, Ithiel de Sola Pool del Instituto Tecnológico de Massachusetts y Manfred Kochen de IBM, utilizaron ordenadores de la época para intentar demostrar esta teoría matemáticamente.

Pero tras años de intentos con diferentes ecuaciones matemáticas no dieron con la solución, ya que las variables son muchas: no se sabe cuántas personas solitarias que no tiene conocidos, o muy pocos, hay en el mundo, cuántas poblaciones aisladas, qué influencia tiene que una persona sea más o menos famosa, etc.

El experimento del mundo pequeño

Uno de los experimentos más famosos para demostrar la teoría lo llevó a cabo el psicólogo Stanley Milgram, en 1967.

Seleccionó personas al azar y les pidió que enviasen una postal o un pequeño paquete a desconocidos situados en la otra punta de Estados Unidos, a miles de kilómetros, con la condición de que solo podían entregar el paquete a un conocido que tuviera la mayor probabilidad de acercarlo a su destino. Y ellos deberían hacer lo mismo.

Era un experimento difícil porque los sujetos de prueba eran elegidos al azar, y muchos no estaban dispuestos a colaborar, o algún miembro de la cadena se negaba. 232 de los casi 300 paquetes enviados, no llegaron al destino.

Pero con los 64 paquetes entregados, la media de intermediarios variaba entre las 5,5 y las 6 personas.

El experimento no se considera válido precisamente por el gran porcentaje de paquetes perdidos, pero el hecho de que los que llegaban, lo hacían con los 5 o 6 intermediarios de la teoría, causó un gran debate. La prensa comenzó a usar el término “seis grados de separación“, y se convirtió en su nombre oficial.

En 2003, la Universidad de Columbia logró reunir a 100.000 voluntarios que crearon más de 24.000 cadenas de emails para intentar contactar con 18 personas situadas en 13 países. Solo el 0,4% de estos voluntarios lograron contactar con ellas, y en algunos casos con 8 o 9 intermediarios, aunque la mayoría usaban menos.

Tampoco se consideró un experimento válido por el gran número de fallos, y porque estaba demasiado centrado en una red prefabricada como es el correo electrónico.

Pero hay que tener en cuenta que estos fallos se debían a que alguien de la cadena no tenía interés y se negaba a buscar un contacto, pese que podría tener un contacto válido. No fallaba la teoría, sino el interés de las personas por demostrarla.

El oráculo de Kevin Bacon

Pese a la dificultad para demostrar su validez, las redes sociales y las bases de datos, la propia naturaleza de Internet, se empeñan en convertirla en realidad.

Incluso han existido intentos humorísticos, con sorprendentes resultados.

En 1994, en una entrevista para la revista Premiere, el actor Kevin Bacon reconocía que había participado en tantas películas que “había trabajado con todos los actores de Hollywood, o con alguien que había trabajado con ellos“.

Cuatro estudiantes del Albright College decidieron demostrar esto, creando El Oráculo de Kevin Bacon. Extrajeron la lista de todos los actores del mundo de IMDb, y crearon un algoritmo que intentaba enlazar a Kevin Bacon con todos ellos, a través de las películas que habían rodado.

El resultado fue sorprendente: de los 700.000 actores que hay en la base de datos, Kevin Bacon ha trabajado con ellos o con alguno de sus conocidos con los que han compartido película, en solo 6 o 7 grados de separación. Solo 17 de estos 700.000 actores, requieren más de 8 grados para relacionarse.

Puedes hacer la prueba tu mismo, entrando en la web The Oracle of Bacon. Introduce el nombre de cualquier actor, y lo relacionará con Bacon e menos de 7 películas.

Internet demuestra la teoría

Las redes sociales son el gran aliado de los Seis grados de separación, porque son una demostración práctica de sus ideas. Todos hemos visto docenas de casos de gente que ha encontrado a familiares y amigos perdidos durante décadas, gracias a las redes sociales.

Incluso existen plataformas de gran éxito que se apoyan en esta teoría. Es el caso de LinkedIn.

LinkedIn se basa en esta misma idea: poner en contacto a profesionales, a través de tus propios contactos. Añades a tus compañeros de trabajo, jefes y otros contactos a la red, ellos añaden a los suyos y todos quedan conectados, estableciéndose nuevas relaciones.

De seis a cuatro grados

La cada vez mayor conectividad de Internet, ha llevado a muchos formular una nueva teoría: la de los Cuatro grados de separacion. Y los datos les dan la razón.

En 2011 Facebook intentó demostrar la teoría en su estudio Anatomía de Facebook. Conectó a los amigos de sus 721 millones de usuarios (casi el 10% de la población mundial), para comprobar cómo se enlazaban entre sí. El 99,5% de los usuarios de Facebook se conectaban entre sí con solo 5 grados de separación.

En 2016, con 1.600 millones de usuarios, los grados de conexión bajaron a 4,5.

Es un estudio lo suficientemente grande como para comenzar a dar validez a la teoría.

La nueva pulsera inteligente de Xiaomi cuenta con sensores mejorados para medir pasos, distancias y calidad del sueño. También, nuevas opciones de salud y la deseada carga magnética.

La Universidad de Milán ha llevado a cabo un estudio similar con otras redes sociales, y concluye que en Twitter los grados de separación son 4,67, y en LinkedIn solo 3.

Es difícil saber hasta qué punto estos datos se pueden extrapolar al mundo real. Pero sí parecen ser válidos para Internet, demostrando que se puede reducir la teoría de seis a cuatro grados de separación.

Cada vez más interconectados

Idea o realidad, y pese a que los políticos se esfuerzan en estos tiempos en levantar barreras entre pueblos, razas y países, lo cierto es que cada vez estamos más conectados con el resto de los habitantes del planeta. Y gracias a tecnologías como la conexion 5G o Internet por satélite, esta interconexión no va a dejar de crecer.

Todo empezó hace 90 años con un cuento, pero esa historia de fantasía está a punto de convertirse en realidad.

*Artículo original publicado en Computerhoy.com