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Por qué en el futuro podrían fabricar órganos para trasplantes en el espacio

La Estación Espacial Internacional podría convertirse en un laboratorio de órganos para transplantar en el futuro. Fabricarlos en órbita puede ser la solución a la escasez de órganos.

La Estación Espacial Internacional podría convertirse en el laboratorio en el que se podrían fabricar órganos para trasplantes en el espacio en el futuro. En el año 2017 se realizaron unos 7.600 trasplantes de corazón en todo el mundo, y siguen faltando miles de órganos para las personas que se encuentran en listas de espera para que se les practique un trasplante que les salve la vida. Muchas de ellas mueren en esas listas de espera por falta de órganos disponibles para hacer las operaciones.

Por ello se empezaron a hacer investigaciones para producir estos órganos en laboratorios, pero es realmente complicado que los órganos crezcan sin una estructura que haga que no se colapsen durante su desarrollo.

Es decir, eliminar esa sujeción cuando el corazón ya se ha fabricado completamente, está siendo algo difícil de realizar. Por ello Techsot, la empresa de tecnología espacial, afirma que la gravedad cero podría ser la solución a este problema.

Así, en el interior de la Estación Espacial Internacional hay una ingravedad efectiva, que se conoce como microgravedad. Es decir, los órganos podrían crecer sin ninguna estructura que los sujete, según afirma el vicepresidente de avance corporativo de Techsot Rich Boling.

“Nuestro objetivo final es brindar una solución a la escasez de órganos que causa que un promedio de 20 personas por día solo en los EE. UU. mueran en espera de un trasplante de órganos”, ha explicado Boling. “El lanzamiento de nuestras Instalaciones de Bio-Fabricación a la Estación Espacial Internacional es el primer paso”, afirma Boling.

El dispositivo de bio-fabricación de Techshot tiene el tamaño de un microondas, y utiliza técnicas de impresión 3D para crear parches para reparar el corazón con el uso de células madre del paciente.

Este dispositivo se mandaría a la Estación Espacial en la misión CRX-18 de SpaceX, que dará lugar en mayo de este año. El primer año se instalará el dispositivo para comprobar que funciona, antes de comenzar las pruebas.

“Luego traeremos a BFF a la tierra y haremos las modificaciones necesarias para optimizarlo en base a lo que hemos aprendido durante la fase de prueba; luego lo enviaremos de nuevo con el objetivo de fabricar tejidos cada vez más complejos”, ha dicho Boling.

Se prevé que antes del 2025 no puedan fabricarse órganos completos en el espacio, y además, conseguir la regulación de los órganos fabricados podría suponer otros 10 años, afirman desde Techshot.

La empresa SpaceX de Elon Musk está haciendo que los costes de los viajes espaciales se reduzcan considerablemente, pero aún así el cohete más barato para viajar al espacio cuesta casi 60 millones de dólares por misión.

A pesar de estos costes, Boling afirma que “un órgano fabricado en el espacio a partir de las propias células madre del paciente no requerirá medicamentos contra el rechazo. Por lo tanto, se espera que el costo total de por vida de un solo trasplante sea menor para el paciente que recibe un órgano fabricado en el espacio que la alternativa”.

En el 2020 se lanzarán al espacio nuevas instalaciones conocidas como ST-42 por la empresa Space Tango, que podrían ser las que alberguen este proyecto, ya que la Estación Espacial no tiene tanto espacio para ello.

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Cada ST-42 será de dos metros de ancho, y estará en órbita entre 10 y 30 días para luego volver a la Tierra con los productos fabricados. Así, si se elimina el problema de la gravedad, habrá menos imperfecciones en el proceso de fabricación.

Otro ejemplo de fabricación de este tipo sería la fibra óptica llamada ZBLAN, que es un vidrio de fluoruro que se puede producir sin impurezas, y que tiene un rendimiento de 10 a 100 veces mayor que la fibra óptica de sílice tradicional.

Por tanto si este material se fabrica en órbita, no tendrá que soportar las fuerzas impulsadas por la gravedad como la convección, que hace que se formen cristales en las fibras y daña la calidad de la señal. Es decir, en microgravedad, se podría producir una fibra más eficiente y pura.

Así, en el futuro podrían fabricar órganos para trasplantes en el espacio, así como otros materiales o herramientas extremadamente frágiles que se podrían desarrollar con mayor eficiencia en órbita.

Vía | BBC

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Alicia Ruiz Fernández