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El té más peligroso del mundo se sirve en la cima del monte Huashan

El té más peligroso del mundo se sirve en la cima del monte Huashan

En la cima del Monte Hua de China se sirve un delicioso té considerado el más peligroso del mundo por las escabrosas condiciones que implican llegar hasta una humeante taza. Aún así, miles de adeptos se desplazan para saborearlo.

Para vertiginosos viajeros y amantes del peligro, tomar una taza de té en el Monte Hua, una de las Cinco Grandes Montañas de China, representa toda una aventura. Xi’an es uno de los destinos turísticos más populares del país asiático debido a su reputada gastronomía, sus grandes pagodas repartidas por toda la geografía y su ejército de terracota.

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Fuera de la ciudad, en la cordillera Qinling, se encuentra el Monte Hua, también conocido como Huashan, que alberga múltiples templos taoístas y se trata de un importante epicentro de peregrinación religiosa. Uno de los templos más famosos se ubica en el pico más meridional, un lugar antiguo que desde entonces se ha convertido en una casa de té. Llegar a él supone toda una andadura.

La casa de té del monte Huashan se encuentra situada a más 2.133 metros de altura sobre el nivel del mar. Es precisa una caminata de dos horas solo para llegar de Xi’an a Huashan, pero esa es la parte fácil. Para probar algo de este té, tendrás que subir las escaleras celestiales. Nota: nunca mires hacia abajo.

El té más peligroso del mundo se sirve en la cima del monte Huashan

Es posible alquilar un arnés de seguridad para obtener esta taza de té, pero sorprendentemente no es obligatorio. Como puedes apreciar en la imagen, las escaleras celestiales hacen poca justicia a su nombre: son poco profundas, empinadas y talladas directamente en la montaña. Tampoco suelen ir acompañados de ningún tipo de barandilla.

Pero esa ni siquiera es la parte más aterradora del viaje hacia la humeante taza de té: en la parte más alta de la montaña, llegarás a una sección donde tendrás que caminar  sobre tablones de madera suspendidos en el aire y sin barandilla: para finalizar, tendrás que colgar de una cadena atornillada a la montaña y meter los pies en bodegas cinceladas en la roca escarpada. Si alguien baja mientras tú subes… ¡buena suerte!

Si estabas pensando si el té vale la pena, todos aquellos valientes que lo han probado atestiguan que sí. Laurel Dalrymple escribe que el té en la montaña está hecho de agua prístina de “nieve derretida, lluvia y manantiales de montaña“. En épocas anteriores, esa agua habría tenido que haber sido llevada a la cima a mano. Desde luego, se trata de una infusión celestial no apta para personas con vértigo a las alturas.

Fuente | Curiosity

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.