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El motivo por el que São Paulo ha pintado sus calles de azul

Reprodução/TV TEM

El Ayuntamiento brasileño de Tietê no ha pintado sus calles de tonalidad azul cian brillante por una cuestión creativa o estética. Cambiar el color de las aceras tiene un gran potencial para contrarrestar las altas temperaturas y combatir el calentamiento global.

Cambiar el color de las aceras constituye una opción económica y efectiva para paliar la subida de las temperaturas y hacer frente al calor elevado agravado por el cambio climático. Así lo ha puesto en marcha Tietê, un municipio brasileño del interior de São Paulo, donde las autoridades locales comenzaron a aplicar una capa de pintura azul cian en el asfalto negro.

“El color azul cian reduce la temperatura en un 10% y ayuda a ahorrar electricidad y reducir la evaporación, lo que hace que el ambiente sea más fresco para las personas, las plantas y los animales”, apuntaron las fuentes gubernamentales del lugar. El consejo dice que el gasto con la pintura será compensado por la posible reducción del consumo de electricidad por parte de la población, que precisará menos aire acondicionado.

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Para confirmar los efectos de la pintura azul, se realizaron pruebas utilizando termómetros digitales. En el asfalto negro, el dispositivo alcanzó los 53ºC, mientras que en el fondo azul, solamente alcanzó los 45ºC. El color azul se convierte así en el perfecto aliado para refrescar los ambientes directamente expuestos al sol y además, aporta calma y tranquilidad, siendo una tonalidad asociada simbólicamente a la serenidad.

La técnica puede emplearse tanto en pavimentos y calzadas como en techos de colegios, comercios, hospitales, patios o carreteras. No tiene efectos negativos y destaca por su bajo coste. 

California también lucha contra el efecto `isla de calor urbana´

La ciudad californiana de Los Ángeles optó desde 2017 por la aplicación de un revestimiento llamado CoolSeal en sus calles. Gracias a este pretende reducirse la temperatura en más de 10 grados Fahrenheit. Se trata de un proyecto piloto para refrescar la calurosa ciudad -bastante carente de zonas verdes-. La propuesta es refrescar a los transeúntes, salvaguardar animales y plantas, reducir el consumo energético y lograr que desciendan las muertes debido a los golpes de calor.

La prueba realizada en Jordan Avenue, en el distrito 3 de la ciudad, tuvo efectos positivos y esperanzadores según informa el City of Los Angeles Burau of Street Services. La pintura minimiza la absorción de calor propia del asfalto convencional y que es uno de los factores del sobrecalentamiento de núcleos urbanos con respecto a otras zonas del planeta a causa del cambio climático.

Imagen de portada | Istoé

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.