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El cerebro humano podría detectar el campo geomagnético, según un experimento

El cerebro humano puede detectar el campo magnético de la Tierra, según un experimento

Un reciente experimento científico apunta por primera vez a que los humanos podríamos ser organismos magnéticamente sensibles, capaces de detectar el campo magnético de la Tierra al igual que numerosas especies.

Numerosas especies animales, incluyendo abejas, tortugas o pájaros, son capaces de encontrar su camino migratorio gracias a sentir el campo magnético de la Tierra, generado por el movimiento del núcleo líquido del planeta y razón por la que las brújulas apuntan hacia el norte. En la superficie de la Tierra, el campo magnético es bastante débil, aproximadamente 100 veces que el de un imán común de nevera.

Durante los últimos 50 años los científicos han demostrado que cientos de organismos en casi todas las ramas de los reinos bacteriano, protista y animal tienen la capacidad de detectar y responder a este campo geomagnético. Incluso en algunas especies animales, como las abejas melíferas, las respuestas de comportamiento geomagnético son tan fuertes como las respuestas a la luz, el olor o el tacto.

Los biólogos han identificado fuertes respuestas en vertebrados que van desde peces, anfibios, reptiles, numerosas aves y una gran variedad de mamíferos, incluyendo ballenas, roedores, murciélagos, vacas y perros. Todos ellos emplean el campo geomagnético dentro de sus habilidades de navegación junto a señales como la vista, el olfato y la audición.

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Sin embargo, nosotros los humanos nunca parecieron poseer la capacidad de sentir el magnetismo de la tierra, hasta que un grupo e investigadores iniciaron un nuevo experimento cuyos resultados se publicaron este lunes en la revista especializada eNeuro. Se trata de la primera evidencia neurocientífica concreta de que los humanos poseemos también un sentido geomagnético.

“Por primera vez en humanos, se observaron claras respuestas a los cambios en el campo magnético”, reveló a Gizmodo Michael Winklhofer, biólogo de la Universidad Carl von Ossietzsky de Oldeburg comentando la nueva investigación -aunque no participó en la misma-. “Aunque el campo magnético no fue percibido conscientemente en las personas de la prueba que mostraron respuestas cerebrales en el campo, el estudio invita a realizar investigaciones para comprender el mecanismo por el cual el campo magnético provoca actividad neuronal”.

En el experimento los científicos observaron el escáner cerebrales de personas en una habitación cerrada donde generaron un campo magnético cambiante. A medida que el campo cambiaba de dirección, partes de la actividad eléctrica de algunos cerebros de los participantes también cambiaban. Mientras que algunos no mostraron casi ninguna reacción, otros tenían ondas alfa que se redujeron a la mitad de su tamaño normal tras el cambio de campo magnético.

Cabe destacar que los participantes no tenían conocimiento consciente de que sus cerebros estaban respondiendo a un cambio simulado en el polo magnético de la Tierra, por lo que los científicos aún no saben si sus hallazgos tienen implicaciones fisiológicas o de comportamiento.

“Una cosa es encontrar un cambio sutil en la actividad cerebral en respuesta a un campo magnético débil, y otra cosa es mostrar que las personas realmente detectan y usan la información del campo magnético de manera significativa”, apuntó el biólogo Kenneth Lohmann de la Universidad de Carolina del Norte, que no participó en la investigación.

Los científicos responsables de este estudio de escáner cerebral sospechan que los humanos capaces de esta magnetorecepción pueden tener algún tipo de habilidades vestigiales de nuestros ancestros genéticos. Esta investigación no respondió cómo funciona, pero el investigador Joseph Kirschvink, un geofísico de Caltech que trabajó en el estudio, sospecha que algunas células cerebrales pueden contener pequeños cristales magnéticos.

Fuente | Science Alert/Futurism

Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.