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Parecen cables enmarañados pero es un coral flexible de colores

Parecen cables enmarañados pero es un coral flexible de colores

Una playa de Texas acogió la llegada a la orilla de una masa enmarañada parecida a un montón de viejos cables enredados. Pero lo que parece basura en realidad es un ser vivo llamado látigo de mar, un tipo de coral blando y flexible.

La naturaleza siempre nos sorprende con su perfección geométrica, extraños fenómenos y nuevas muestras de belleza, perfección, camuflaje o recuperación tras el desastre. Si miras esta imagen, quizás te parezca un puñado de cables anudados o una cuerda amarilla desechada, pero en realidad es un blando y flexible colar de colores estridentes y luminosos llamado látigo de mar

Rebekah Claussen, una guía del Servicio de Parques Nacionales (NPS) en Padre Island National Seashore, cerca del Golfo de México, encontró una de estas “bolas de cuerda” parcialmente enterrada en la arena y decidió compartir la foto en Facebook el pasado 1 de febrero. El espectro de colores de este género de gordonias marinas perteneciente a la familia Ellisellidae, del orden Alcyonacea, es muy amplio: rojo, amarillo, lavanda, morado, naranja o violeta.

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La especie que llega regiones costeras de América del Norte es un látigo de mar colorido (Leptogorgia virgulata). La tonalidad vibrante de los látigos de mar proviene de colonias de pólipos: animales diminutos de cuerpo blando con ocho tentáculos que forman un anillo alrededor de la boca. Cuando estas colonias se agrupan secretan proteínas que forman un esqueleto de color oscuro, ramificado en tallos con forma de látigo que rozan el metro de altura, según el Centro de Ciencias Marinas de Tybee Island (TIMSC) en Georgia.

Al vivir cerca de la costa, estos ejemplares son comunes en un amplio territorio, desde Nueva Jersey hasta el Golfo de México. Se aferran a rocas y piedras calizas a profundidades de entre 10 y 66 pies (3 y 20 m), según la Estación Marina Smithsonian en Fort Pierce en Florida. Su alimentación consiste en plancton.

 Twilight Zone Expedition Team 2007, NOAA-OE

Crédito: Twilight Zone Expedition Team 2007, NOAA-OE

Lo curioso es que debido a su esquiva e inusual apariencia, en muchas ocasiones son confundidos con redes de pesca, redes o cables desechados, una experiencia que numerosos usuarios han compartido en redes sociales, especialmente aquellos que se dedican a la limpieza de playas.

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Los expertos recomiendan no cogerlo, ya que, aunque muchas veces al estar desprendido significa que está muerto, dejarlo en la playa implica que se descompondrá y ayudará al ecosistema.

Fuente | Live Science

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Sobre el autor

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.