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¿Soportarán las redes la llegada de las ‘smart cities’?

smart cities

Las ‘smart cities’ necesitan que sus objetos conectados envíen y reciban datos en tiempo real, provocando una enorme presión sobre las redes de comunicaciones de estas ciudades.

“La ciudad no consiste en las casas, los pórticos, ni las plazas públicas: consiste en los hombres son los que la forman”. A esta frase de Eugenio Espejo, la irrupción de las nuevas tecnologías ha obligado a añadir un nuevo elemento a la ecuación: los sensores y objetos conectados.

Este nuevo paradigma de urbe inteligente, o ‘smart city’, sustenta procesos que mejoran notablemente la calidad de vida de sus habitantes (como parking inteligente, iluminación eficiente, gestión energética, del tráfico, de los residuos y del agua de lluvia, seguridad pública, etc.) gracias a la interconexión de miles se dispositivos conectados entre sí. No en vano, las ciudades inteligentes son uno de los principales catalizadores del Internet de las Cosas, existiendo en la actualidad unos 16.000 millones de dispositivos conectados en la actualidad y 50.000 millones previstos para 2020.

Sin embargo, estos objetos necesitan enviar y recibir datos en tiempo real, unos de otros, provocando una enorme presión sobre las redes de estas ciudades. En este sentido, las conexiones M2M (machine-to-machine) supondrán en 2019 una tercera parte de todos los dispositivos que usen Internet en el mundo. Sólo en España, se espera que haya más de 182 millones de conexiones de este tipo de objetos inteligentes para 2019. Dicho de otro modo, seis de cada diez accesos a Internet provendrán de este tipo de artilugios.

Ignasi Errando, director de Internet of Everything en Cisco España, explica a TICbeat que “las redes juegan un papel esencial en el Internet de las Cosas (y en las smart cities en concreto), ya que deben proporcionar una infraestructura inteligente, escalable, gestionable y segura que pueda soportar los miles de millones de conexiones de dispositivos que recopilan datos, que deben ser analizados posteriormente”. De hecho, esta empresa prevé que en 2020 el 40% de los datos procederán de sensores, y que la capacidad analítica supondrá 6 de los 14,5 billones de euros de valor en juego del Internet de las Cosas en todo el mundo entre 2013 y 2023.

Este es el impacto de una ‘smart city’ en las redes de comunicaciones

Para hacernos una idea de lo que implican las ‘smart cities’ en el incremento del tráfico de datos, Cisco prevé que una ciudad inteligente con un millón de habitantes generará nada menos que 180 millones de Gigabytes de datos diarios en 2019.

Smart city Cisco

Dentro de este consumo de comunicaciones, los sensores meteorológicos supondrán el 5% de todos los datos que genere una ciudad inteligente dentro de tres años, aunque consumirán un ancho de banda muy por debajo del que demandarán los coches autónomos (50Gb diarios de tráfico), los dispositivos conectados en hospitales (3 Tb de datos), los aviones conectados (40Tb diarios), o las Smart Grids, con 50 Gb transmitidos a diario. Sin embargo, serán las fábricas y entornos industriales con despliegues de IoT los que más exigencia cargarán a las redes, con 1 Pb de datos a transmitir cada día, junto a la seguridad pública, con 50 Pb de datos enviados y recibidos cada jornada.

¿Cómo evitar la sobrecarga de la red?

Ante este panorama en el que los datos a transmitir se multiplican de forma exponencial y a un ritmo mucho mayor que el despliegue de nuevas redes de comunicaciones, la pregunta es obligada: ¿Cómo podemos impedir un colapso de la red que parece inevitable?

Ignasi Errando cree que la solución a esta problemática radica en que las redes móviles tanto celulares (GPRS, 3G, LTE, etc.) como WiFi deben combinarse con nuevas redes para dar respuesta al crecimiento exponencial de objetos conectados y aplicaciones M2M.

redes

“Las nuevas redes inalámbricas para el IoT tienen cuatro requisitos fundamentales: low data throughput (banda ultra-estrecha), Low Power (bajo consumo de las baterías), Long Range (largo alcance) y bajo coste de los módulos (al conectar millones de dispositivos equipados con sensores)”, afirma Errando. “La respuesta a estos requisitos está en las redes LPWA (Low Power Wide Area), que en 2019 soportarán el 8% de todos los dispositivos y conexiones móviles IP a escala global, mientras las redes 3G soportarán el 44%, las 4G el 26% y las 2G el 22%”. Cifras que en España se quedan en el 16% para las conexiones LPWA, las 4G atesorando el 37,6%, las 3G el 34,9% y las 2G el 11,5%.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.