Manuel Alonso Robisco

Colaborador de Sintetia.com

Sintetia.com

18 enero, 2015

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“¿El gran público adoptará los ‘wearables’?”

Los wearables intentan sustituir algo que ya tenemos (relojes, prendas), pero no serán un objeto nuevo, como en su día fue el teléfono. De hecho, esta sustitución será muy complicada. Más aún, las “cosas que nos ponemos” son objetos que siguen modas por lo que será el sector femenino el que determine qué wearable nos deberemos poner más a menudo. Cómo hacer que el gran público quiera tener uno será un reto a analizar por parte de las empresas, con el objetivo de conseguir éxitos como Theranos.

En ese sentido, los wearables derivarán al sector de la salud, y ahí sí veo mucho futuro. Las grandes tecnológicas ya dan pasos en este sentido, desarrollando lo que se conoce como eHealth. Para determinados sectores de la población -y para determinadas enfermedades crónicas- los descubrimientos que están por venir pueden aportar mucho.

Por otro lado, el coche eléctrico seguirá avanzando y veremos más modelos híbridos a precios asequibles en las calles. A pesar de ello, 2015 no será su año. De hecho, y como se ejemplifica con el gran referente del mercado, Tesla, el coche eléctrico es hoy por hoy como una bicicleta: está bien tener uno, pero también necesitas un coche de verdad.

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¿Cual será en tu opinión la tecnología más disruptiva?

Me gustaría opinar acerca de dos sectores que intentarán despuntar en 2015, pero que hasta 2016 o incluso 2017 no se encontrarán en la cúspide: música vía ‘streaming’ y el pago a través del móvil.

La nube está atrayendo a muchos usuarios que son capaces de olvidar que no son propietarios de sus contenidos si solo pagan por el consumo instantáneo de ese objeto. Es el consumismo por el consumismo. Y está funcionando. La facilidad con la que se ofrece ese contenido, a precios ridículos o incluso cero, atrae demasiado como para no sentirse tentado. La música está yendo en ese sentido. Lo que le falta al ‘streaming’ es potencia. Especialmente en el ámbito móvil, donde el 4G está casi aquí y a finales de año podría ser una conexión habitual en nuestros terminales. Al 5G aún le queda tiempo y la duda es si el 4G tendrá capacidad para dar soporte a los crecientes servicios en streaming. Steve Wozniak ya creyó cuando vio a U2 en la presentación del iPhone 6, que iTunes iba a dar el salto a Android. Aún no sabemos qué hará con la compra de Beats, pero creo que en 2015 estará disponible. iTunes ya no tiene cifras crecientes en tasa interanual y la música es un consumible por definición. El streaming no es más que la radio personalizada (música con anuncios) y esto mejorará en 2015 si las redes móviles lo permiten.

El crecimiento del pago por móvil irá en paralelo al del consumo en ‘streaming’. El NFC está ya presente en muchos móviles pero con un uso muy escaso. En ese sentido, el NFC corre el peligro de convertirse en el próximo Bluetooth si no recibe el impulso suficiente. El hecho de que las tarjetas de crédito terminen confluyendo en el móvil parece algo natural pero no termina de llegar. Puede que falte el impulso de las entidades financieras o de las empresas de tarjetas de crédito. También puede que el recelo hacia tener el dinero en un lugar que no sea propiamente el banco nos asuste. Sea lo que sea, deberá llegar como llegó Internet al móvil. 2015 nos puede sorprender en este aspecto con nuevas propuestas, quizás en Android (incorporando Wallet por defecto), en iPhone (con Apple Pay), Square (vía red social) o Paypal, si definitivamente le sueltan algo las riendas desde eBay. Todos están en la línea de salida y están esperando para recoger a todos esos clientes que los bancos empiezan a despreciar. Si al final un banco cobra por dejarle dinero, como ya hace alguno, sería el escenario perfecto para que estas tecnologías se lancen, amplíen sus servicios y proporcionen aquello que no son capaces de ofrecer los bancos.

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