Tecnología

Vida y muerte de la tecnología Flash

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Escrito por Marcos Merino

La que antaño fuera la tecnología de referencia del diseño web se enfrentaba desde 2008 a un lento declive que terminará trágicamente este mismo año.

Nacimiento y auge

Enero de 1993. Tres desarrolladores (Jonathan Gay , Charlie Jackson y Michelle Welsh) fundan FutureWave Software con el objetivo de crear un software (bautizado entonces como SmartSketch) que permitiera dibujar en las tabletas gráficas equipadas con PenPoint OS, pero este sistema operativo fue rechazado por AT&T cuando estaba a punto de salir al mercado, lo que obligó a FutureWave a portar su software a Windows y Mac OS.

En 1995, ante su dificultad para competir con los grandes del sector (Illustrator y Freehand), sus desarrolladores deciden reforzar sus capacidades de animación web y lo renombran como FutureSplash Animator. En ese momento, atrae la atención de una Microsoft inmersa en la guerra contra Netscape y en el relanzamiento de MSN.com. Los de Redmond deciden utilizar el FutureSplash como elemento central de su nuevo portal. Al poco, les seguirían Disney Online y el sitio web de Los Simpson lanzado por la Fox.

A finales de 1996, Macromedia compra FutureSplash, lo renombra como Macromedia Flash y convierte su propio sitio en la primera página de Internet creada con esta tecnología, que se consagraría durante la siguiente década como el recurso de referencia a la hora de diseñar sitios web interactivos. Su uso de los gráficos vectoriales le permitía entonces adaptarse a múltiples resoluciones y proporcionar mayor velocidad y rendimiento que las animaciones de la época. Aunque, de forma más o menos justa, lo que queda en nuestra memoria son los miles de sitios webs que en aquella época abusaron intensivamente de esta tecnología, proporcionándonos experiencias de navegación tan caóticas como barrocas.

En 2005 Macromedia era absorbida por su rival Adobe y la tecnología que nos ocupa volvía a cambiar de nombre. Según estudios publicados en aquella época, el 90% de los internautas tenía instalado en sus ordenadores el nuevo Adobe Flash. Pero, sólo dos años después saldría al mercado el primer obstáculo a su omnipresencia en la Red: nadie lo sabía aún, pero el lanzamiento del iPhone marcaría el principio del fin del que hasta entonces había sido el estándar de la animación web.

Jobs vs Flash

En noviembre de ese mismo año, Wired publicaba un artículo titulado “Por qué Apple no permitirá Adobe Flash en sus iPhones“. Ahí ya se avisaba de que una de las cláusulas del contrato del iPhone SDK (filtrado poco antes gracias a WikiLeaks) parecía escrita específicamente contra el plugin de Adobe, puesto que prohibía el uso de entornos de desarrollo diferentes al de Apple a la hora de descargar e interpretar código y convertirlo en una app válida de iPhone (el mecanismo que entonces usaba Flash CS5).

El análisis que hacía Wired se centraba en los intereses comerciales de Apple y en su ánimo controlador sobre todo el hardware y el software que se ejecuta en sus dispositivos: “Flash ha evolucionado de ser un simple reproductor de animaciones a una plataforma multimedia capaz de ejecutar aplicaciones propias. Eso abriría una nueva puerta para los desarrolladores de apps a la hora de colar su software en el iPhone”.

Pero, al más de un año más tarde, coincidiendo con el lanzamiento del iPad, Steve Jobs publicaba una larga carta en la que justificaba en base a argumentos puramente tecnológicos su rechazo a ver a Flash funcionando en iOS. Tal como explicamos en TICbeat, en resumidas cuentas las razones de Jobs eran las siguientes:

  • Flash era una tecnología propietaria y cerrada.
  • En contra de lo afirmado por Adobe, la mayoría de los vídeos online ya se visualizaban en iOS.
  • Era una tecnología inestable y deficiente en materia de seguridad.
  • Flash no ofrecía un buen rendimiento en dispositivos móviles, y afectaba negativamente a la vida de la batería.
  • Se había diseñado para el escritorio, no para pantallas táctiles.

HTML5, el ‘Flash-killer’

En su carta, Jobs había animado a apostar por una tecnología alternativa, libre y preparada para el futuro móvil: HTML5. Cuatro años más tarde, The Next Web publicaba un artículo en el que afirmaba que “No se puede negar que el impacto del HTML5 sobre el vídeo y la Web es muy real […] rebaja a Flash, finalmente, al Salón de la Fama de la Tecnología Retirada junto a Windows XP y Palm Treo”.

En los meses previos a la publicación de ese artículo habían pasado varias cosas muy relevantes:

  • Los grandes proveedores estadounidenses de contenidos online habían publicado una carta abierta a los anunciantes pidiéndoles que apostaran por HTML5 en su publicidad móvil.
  • El porcentaje de programadores que trabajan con HTML5 había crecido un 70% en el último año.
  • Las empresas de ‘juegos Flash’ empezaban a sumarse a la nueva tecnología por su potencial multiplataforma.
  • En la lucha por el primer puesto de la página de resultados de Google, Flash había dejado claro ser un lastre para cualquier campaña SEO.

Meses después, Facebook y Youtube confirmarían su apuesta por HTML5 en materia de reproducción de vídeo, y Google y Amazon darían un paso más a la hora de convencer a los anunciantes de pasarse al nuevo estándar.

2015, ‘annus horribilis’ para Flash

A principios de 2015, un informe señalaba a Flash como una de las principales amenazas a la ciberseguridad de los usuarios. En esta ocasión, las previsiones dieron en el clavo: En octubre de ese año, Adobe anunció la detección de una vulnerabilidad crítica que afectaba a todas las versiones de Flash Player para todas las plataformas. La desinstalación de su plugin fue la única solución aportada por Adobe durante los 2 días que tardó en desarrollar el parche. Pero lo peor es que se trataba de la cuarta vulnerabilidad crítica detectada de Flash detectada en cuatro meses. Para finales de ese año, el malware vinculado a Flash había aumentado en un 317%. Nadie podía quejarse: la carta de Jobs avisando de la falta de seguridad de Flash había cumplido ya media década.

Además, a lo largo de 2015 el porcentaje de webs que hacían uso de Flash había bajado del 21% a un exiguo 6%. La pérdida de apoyo (y utilidad) de esta tecnología resultaba ya clamorosa, y los analistas no le daban más de 2 años de vida. Por ello, Adobe decidió recientemente dejar de prolongar la agonía, y el pasado diciembre anunciaba que Flash Professional CC pasaría a denominarse Adobe Animate CC a lo largo de 2016 y a especializarse sobre todo en HTML5 (una tecnología que, a los ojos de Adobe, había pasado a alcanzar ‘el nivel de madurez necesario’).

El rey ha muerto, animada vida al rey.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.