Tecnología

Usuarios multidispositivos y diseño ‘responsive’

Escrito por Autor Invitado

El diseño ‘responsive’ resuelve muchos problemas derivados del enorme y variado parque de dispositivos con el que los usuarios se conectan a Internet. Y de cara a la empresa evita el coste de mantener dos o tres versiones de una web

Acaba de terminar el verano, y muchos de los que tenemos acceso a datos de analítica web hemos notado que ha sido un verano diferente. En muchos sectores de Internet todos los veranos veíamos descensos de tráfico muy notables, y este verano se ha suavizado. En un primer momento podríamos pensar que la crisis ha provocado que nos vayamos menos de vacaciones pero cuando vemos los datos en detalle vemos que en muchas de nuestras cuentas de analítica lo que ha sucedido es que parte de tráfico que se producía desde las oficinas y las casas, a través del ordenador de sobremesa o del portátil, se ha desplazado a otro segmento, los móviles y las tabletas.

El móvil como dispositivo de acceso a Internet ha sido durante muchos años “la eterna promesa”, se hablaba de SEO para móviles, de aplicaciones móviles… pero no terminaba de despegar. En muchas ocasiones se ha discutido si el móvil debía tener una versión web distinta, si los buscadores ofrecían resultados distintos dependiendo del dispositivo que realizaba la búsqueda e incluso el que escribe llegó a plantear en algunos foros que a veces era necesario incluso una tercera versión, diseñada para tabletas, puesto que la interacción es completamente diferente. Ofrecer al usuario tres versiones distintas es realmente costoso sobre todo cuando no conocemos qué tipos de dispositivos nos va a traer el futuro más inmediato: unas gafas, un reloj…

Desde hace más de un año está tomando cada vez más fuerza un movimiento llamado responsive design, perdón por el término pero todavía no he encontrado ninguna traducción que me guste: responsivo, adaptativo… El diseño responsive se basa en la filosofía one web, que básicamente se centra en ofrecer una misma versión de la web a todos los dispositivos, es decir, que ésta tenga la capacidad de adaptarse a la pantalla en la que va a visualizarse. Parece cosa de magia, los textos se adaptan automáticamente, las imágenes se redimensionan, hay elementos que desaparecen en una versión que sí que están en otra, los distintos elementos se reordenan, todo parece acoplarse automáticamente, parece como si, gracias a los “trucos” del CSS3, todo encajase a la primera, giramos la pantalla de nuestro móvil o tableta y la web se adapta de nuevo.

El diseño responsive resuelve muchos de los problemas que produce el enorme y tan variado parque de dispositivos con el que nos conectamos a Internet y, sobre todo, nos evita el coste del mantenimiento de dos o tres versiones de una web, en las que muchas veces se optaba por tener menos información que en la versión de escritorio.

Gracias a este diseño podemos lograr que un usuario tenga una experiencia muy parecida en todos los dispositivos que utiliza y, sobre todo, que si un usuario comienza una experiencia en un dispositivo y lo termina en otro, no tenga la sensación de haber pasado por dos webs distintas. Pero como todo en esta vida, no es algo milagroso que funcione sí o sí.

Requisitos de un diseño ‘responsive’

Un buen diseño responsive requiere que los diseñadores de interacción trabajen en un concepto de diseño en el que, hasta el momento, hemos podido experimentar muy poco. No podemos asumir que los mismos conceptos que sabemos que funcionan en el diseño web tradicional van a funcionar en el diseño responsive.

Una landing en la pantalla de un portátil no funciona igual que si la visualizamos en un móvil o en una tableta. Las zonas calientes de esas landings cambian debido a la interacción del usuario.  Por ejemplo, Google distribuye la publicidad (la mayoría de las veces) en la parte superior y derecha de sus páginas de búsqueda cuando se ven desde un ordenador pero, en el móvil, la publicidad se sitúa en la parte superior e inferior, algo bastante lógico puesto que el tamaño de pantalla no permite que la zona derecha llame la atención y porque el movimiento habitual del pulgar o el índice sobre la pantalla del móvil nos lleva rápidamente a la zona inferior.

Desde hace más de un año nos enfrentamos a un reto realmente interesante, ¿cómo consume, busca, compra, solicita información… un usuario desde un móvil? y, ¿desde una tableta? y ¿desde un reloj o unas gafas inteligentes? Parece una broma, pero dentro de poco veremos cómo un usuario compra una entrada de cine desde sus gafas, por poner un ejemplo…

Todavía tenemos muchas preguntas sin respuesta. Es más, todavía hay muchas preguntas que ni nos hemos podido plantear pero sin duda el diseño responsive hará que podamos darle al usuario, cada vez más multidispositivo, una gran experiencia en la web que, progresivamente, va a depender menos de los dispositivos.

 

El autor de este artículo es David Campañó, senior account manager de la agencia digital LBi en España


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