Tecnología

Un reloj que dice cuánto tiempo ha pasado… pero no qué hora es

durr
Escrito por Marcos Merino

Dos diseñadores noruegos lanzan al mercado un reloj sin manecillas, que tan sólo vibra cada cinco minutos para hacer ‘tangible’ el paso del tiempo.

Cuida los minutos, pues las horas ya cuidarán de sí mismas.”
-Lord Chesterfield

¿Cuándo un reloj deja de serlo? Quizá cuando su esfera no muestra las horas, ni los minutos ni los segundos. Sin embargo, en Skrekkøgle no están de acuerdo con tal limitación, y por ello han lanzado Durr al mercado, con ánimo de desafiarla.

¿Skrekkøgle?

Skrekkøgle es el nombre de un estudio de diseño con sede en Oslo (Noruega), fundado por Theo Tveterås y Lars Marcus Vedeler en la época en que ambos trabajaban para una empresa de software, justo después de que ambos terminaran sus estudios en la Escuela de Arquitectura y Diseño de esa misma ciudad.

¿Durr?

Durr fue una idea que simplemente “surgió” un día en que Theo y Lars se pusieron a reflexionar sobre la rápido que se les pasaba el día cuando estaban trabajando en el estudio. “Decidimos llevarla a práctica por pura diversión, sólo por comprobar por nosotros mismos cómo experimentábamos el tiempo en diferentes circunstancias”.

De este modo, decidieron rescatar una placa Arduino que tenían guardada, y con la misma crearon “en media hora” un “prototipo rápido y descuidado”, dotado de un motor de vibración muy simple, que se ponía en marcha cada cinco minutos. Sus autores confiesan haberse sentido “sorprendidos y emocionados al comprobar cómo el tiempo se hacía tangible”. Después, los dos creadores del sencillo ingenio decidieron usarlo durante medio año antes de producirlo y lanzarlo al mercado. “Hay un montón de cosas interesantes para leer sobre percepción del tiempo, pero nos pareció más útil poder entenderlo por nosotros mismos, con el uso del dispositivo”.

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El resultado de reflexión sobre el paso del tiempo era una especie de reloj de pulsera absolutamente plano, carente de pantalla, números o manecillas: sólo una esfera (3,9 cm de diámetro y 0,95 de espesor) coloreada unida a una correa ajustable. Pero con una particularidad fundamental: vibraba cada 5 minutos exactos. Sus creadores afirman que esa cifra concreta se debe a que es a partir de esa porción de tiempo que empezamos a perder la noción del mismo: “La vibración repetitiva del reloj no ha sido diseñada para distraer o interrumpir, sino para actuar como un recordatorio apacible y alertar al usuario sobre el tiempo y la manera en que lo invierte”. Así, aunque nos impide conocer el momento particular del tiempo en que nos encontramos -la foto fija, por decirlo de algún modo-, nos hace más conscientes del flujo del mismo, de la forma en que transcurre, permitiendo medir de manera cómoda y rápida nuestra productividad.

Su diseño y funcionalidad son, por tanto, opuestas a los smartwatches tan en boga hoy en día: sólo tiene dos opciones (ON y OFF), sin posibilidad de ajustar el tiempo entre vibraciones. Su batería es reemplazable y con una duración de hasta dos meses, su chasis es de poliamida y las correas de cuero vegetal noruego. Todo montado a mano por sus dos creadores.

Durr cuesta 90 euros y está disponible en 5 colores de claras reminiscencias escandinavas: ‘Azul fiordo’, ‘Asfalto’, ‘Amarillo banana’, ‘Verde escarchado’ y ‘Salmón cocinado’.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.