Tecnología

Un nuevo exoesqueleto reduce en un 24% la energía que dedicamos a caminar

Escrito por Marcos Merino

Esta nueva prótesis se adapta a los gestos de cada persona, detectando cuál es su patrón de apoyo tras sólo una hora de caminata.

Hace ya varios años que numerosas empresas e instituciones científicas centran sus esfuerzos en la creación y desarrollo de exoesqueletos, aparatos capaces de complementar la locomoción humana proporcionando calidad de vida a personas con movilidad reducida o mejorando el rendimiento y protección a operativos militares. Probablemente confían en estar en los primeros puestos cuando el negocio de los exoesqueletos se dispare un 900%, hasta configurar un mercado de 600 millones de dólares en 2022, según vaticina la consultora Juniper Research.

Probablemente, el último prototipo publicado en Science proporcione a sus desarrolladores (un equipo de investigadores de la Universidad de Carnegie Mellon) un puesto preferente: lo que acaban de presentar es un exoesqueleto que se acopla al tobillo y al pie y proporciona al usuario una asistencia personalizada que reduce el coste metabólico necesario para caminar, reduciéndolo en un 24% y facilitando así la realización de numerosas actividades físicas (desde levantar pesos a enfrentar procesos de rehabilitación).

La autora principal de la investigación, Juanjuan Zhang, decidió crear un exoesqueleto capaz de adaptarse a los gestos de cada persona, gracias a que tiene en cuenta los movimientos de rotación, torsión máxima, elevación y caída del tobillo del usuario. De este modo, el dispositivo tan sólo necesita pasar una hora de caminata antes de poder identificar cuáles son los patrones de apoyo que disminuyen la energía necesaria para realizar la actividad. Los científicos también comprobaron que los participantes en el estudio que caminaron durante un tiempo adicional lograron aminorar aún más su gasto energético, deduciendo que un uso más prolongado optimiza aún más su rendimiento.

Su objetivo ahora es poder recurrir a los últimos avances tecnológicos para fabricar exoesqueletos capaces de reducir la energía que dedicamos a aspectos como la velocidad, la resistencia o el mantenimiento del equilibrio, con el fin de que puedan beneficiarse de su investigación todo tipo de personas, desde pacientes con enfermedades crónicas a atletas de élite.

Vía | Agencia SINC

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.