Tecnología

Un mes con IQOS, la apuesta de futuro de Philip Morris

Escrito por Alberto Martín

Cuando me llegó la oportunidad de probar IQOS, el calentador de tabaco de Philip Morris, mi reacción no fue demasiado positiva. ¿Otro cigarrillo electrónico? No, gracias. Sin embargo, IQOS está lejos de ser un cigarrillo electrónico, más allá de que necesite electricidad para funcionar, y la verdad es que tras un mes usándolo no me veo volviendo a fumar tabaco tradicional, al menos hasta que reúna el valor suficiente como para dejar de fumar por completo.

¿Qué es IQOS?

Como decimos, no se trata de un cigarrillo electrónico, sino de un calentador de tabaco, y es la gran esperanza de Philip Morris para mantener intacto su negocio en un mundo en el que cada día el tabaco es peor visto en la sociedad (con razón, por otra parte). Y es que en la propia compañía apuestan por sustituir el tabaco tradicional por estos nuevos productos a corto plazo.

Para su desarrollo, la multinacional americana ha invertido alrededor de 3.000 millones de dólares, buena parte de ellos en su centro de investigación en Neuchatel, Suiza, donde trabajan alrededor de 430 científicos en este y otros productos similares desde hace una década.

El dispositivo consta de dos partes: una batería recargable y un calentador de tabaco. Para fumar, además, necesitarás comprar cigarrillos especiales, de la marca Heets, que sólo valen para este dispositivo y que cuestan 4,85€ por paquete de 20 unidades: es precisamente aquí donde se sustenta el negocio de Philip Morris, en que como fumador, sigas gastando el mismo dinero que venías gastando hasta ahora.

¿Cómo funciona?

El Kit de IQOS se compone principalmente de batería + calentador. La batería, que puedes conectar a través de un puerto microUSB (mismo cable que un smartphone Android, por ejemplo) tarda unas 3 horas en cargar por completo y en mi experiencia es capaz de recargar el calentador las suficientes veces como para fumar un paquete de 20 cigarrillos.

Cada vez que queramos fumar debemos introducir el calentador en su batería para que se recargue. Tarda unos 5 minutos en hacerlo, por lo que al fumador no acostumbrado a esperar -como es mi caso- puede hacérsele incómodo al principio. Sin embargo, tras un mes usando IQOS puedo asegurar que esto no supone un gran problema ya que al terminar de fumar se guarda el calentador en su batería y se recarga para el próximo cigarrillo. Por lo tanto, no es un obstáculo insalvable a no ser que se trate de un fumador acostumbrado a enganchar un cigarro con otro.

Sí es otro gadget más a cargar diariamente/cada dos días dependiendo de la cantidad de cigarrillos que se fume al día, por lo que habría que añadirlo a la lista cada vez más larga de cacharros que no podemos olvidarnos de cargar, y en este caso el síndrome de abstinencia es bastante más duro que olvidarte de cargar el smartwatch.

Al fumar, simplemente se saca el calentador, se introduce en él un cigarrillo especial de la marca Heets -no funciona con ningún otro- y se pulsa el botón de encendido durante un par de segundos. Tras finalizar el parpadeo, se puede empezar a fumar, y dura alrededor de 5 minutos o unas 12-15 caladas. En mi experiencia, dura algo más que un cigarrillo tradicional, fumando al mismo ritmo.

¿Qué es lo que sucede por dentro? El concepto es bastante simple: lo que tenemos dentro del calentador es una pequeña espada metálica incandescente que es donde “pinchamos” el cigarrillo, de manera que éste se calienta a unos 350º en lugar de combustionar.

iqos

A la izquierda, un cigarrillo ya usado. A la derecha, uno nuevo.

Al acabar no encontramos ceniza, aunque podemos ver que el tabaco (laminado, en lugar de picado) que contenía el cigarro se ha oscurecido debido al calor soportado.

El kit de IQOS incluye herramientas para su limpieza (cada semana, más o menos, parece ser suficiente) y la propia batería incluye una opción de limpieza interior equivalente a la que podemos ver en algunos hornos de cocina, donde se calienta a gran temperatura todo el interior para eliminar impurezas.

¿Cuáles son sus ventajas respecto al tabaco tradicional?

Hablar de “ventajas” en un producto que utiliza tabaco parece contradictorio, y seguramente lo sea. Sin embargo la apuesta de la compañía americana es convencer al fumador que no quiere dejar de fumar para que se pase a IQOS argumentando que tiene un potencial de riesgo reducido para la salud, al sustituir la combustión del tabaco por su calentamiento.

Si bien es cierto que la mayoría de las sustancias nocivas de un cigarrillo se liberan durante su combustión, todavía puede suponer un acto de fe creer que, como aseguran los estudios de la compañía, el vapor que genera IQOS al calentar el tabaco contenga un 90% menos de sustancias nocivas para la salud comparado con un cigarrillo tradicional.

No sería la primera vez en la historia que una compañía tabacalera mintiera al público, pero en Philip Morris aseguran haber aprendido la lección y estar intentando adaptar su negocio a un modelo con el potencial de ser menos perjudicial para el consumidor.

El producto, en todo caso, se encuentra en fase de revisión en la Administración de Alimentos y Medicamentos americana (FDA, en sus siglas en inglés) y ya se vende en muchos países de Europa, incluido España.

En cualquier caso, puedes consultar por ti mismo sus estudios de forma rápida en este enlace.

De lo que sí puedo hablar por experiencia es de la que para mí es la gran ventaja de este producto: su limpieza.

Al no generar ningún tipo de ceniza, el odio que genera el fumador despistado al ensuciar su entorno disminuye. Tampoco ensucia los dedos, y en un mes ya he notado como ha disminuido el tradicional “amarillo” de mis dedos de fumador.

La cantidad de vapor que produce es mucho menor que la cantidad de humo de un cigarrillo tradicional y este huele también bastante menos y de forma distinta.

Entre sus principales desventajas, por otra parte, encontramos el hecho de que sólo se pueda usar una marca de tabaco con IQOS, debido a que son cigarrillos especiales. Además, estos no se vendan en todos los estancos, sino solo en algunos, lo que obliga al fumador a comprar con previsión (de cartón en cartón, por ejemplo) si no cuenta con un estanco cercano que venda el producto. En la web de IQOS se puede consultar qué estancos venden los cigarrillos Heets.

La otra gran desventaja comparado con el tabaco tradicional es su precio: pese a que los cigarrillos de Heets cuestan más o menos lo mismo que un paquete de tabaco tradicional, por lo tanto la inversión del fumador no se eleva, sí que es necesaria una compra inicial de 70€, que es lo que vale el kit IQOS.

Conclusiones tras un mes con IQOS

Desde que tomé la estúpida decisión de empezar a fumar hace ya demasiados años, he probado diferentes tipos de tabaco, y recientemente también algún cigarrillo electrónico y más de un vapeador.

A favor de IQOS puedo decir que es lo único que ha hecho que deje el tabaco tradicional, y es que aunque la sensación no es exactamente la misma, sí se parece lo suficiente como para que el proceso de adaptación sea bastante rápido. Y es que desde que empecé con IQOS hace un mes no he vuelto al tabaco tradicional, y de hecho intentar probar un cigarrillo normal a estas alturas se convierte en una tortura: hasta sabe mal.

¿Recomendaría este producto, entonces? Jamás. Jamás recomendaría ningún producto que use tabaco, en cualquiera de sus variantes. Otra cosa es para quién sería apto un producto como IQOS:

Gente que quiera empezar a fumar
¿Estáis locos? No empecéis a fumar.
Personas que quieran dejar de fumar
Esto no te va a ayudar, ya que contiene la misma nicotina que el tabaco tradicional. Deja de fumar y punto.
Fumadores ocasionales
Si solo fumas de vez en cuando, aprovecha que no tienes un gran hábito y deja de fumar por completo.
Fumadores que no quieren dejar de fumar
Si no quieres dejar de fumar, entonces eres el target de IQOS y sí es un producto para ti. Aunque deberías plantearte por qué no quieres dejar de fumar…

Yo por ahora voy a seguir usando IQOS, hasta que reúna el valor suficiente como para dejar el tabaco por completo, que es lo que todos deberíamos hacer.


Disclaimer: Ni el redactor de este artículo ni el medio que lo publica han recibido compensación de ningún tipo por parte de Philip Morris o alguna de sus empresas asociadas.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Martín

Periodista especializado en Tecnología. Product Manager de ComputerHoy.com, HobbyConsolas.com y TICbeat.com. Hombre orquesta en Axel Springer.

  • Alberto Diez

    Quien no quiere dejar de fumar es porque se pone excusas que no tienen base alguna. (6 meses sin fumar tras 30años de fumador)