Tecnología

Tres propuestas para innovar en el día a día

Innovación propuestasEn un mes, el WOM Innovation & Trends traerá a Buenos Aires a Steven Berlin Johnson, Rowan Gibson, Reinier Evers y Tom Kelley, todos referentes máximos de la innovación, a quienes tendré el privilegio de entrevistar para TICbeat.

A modo de preparación para ello, se me ocurrió aportar algunas reflexiones y ejercicios concretos que utilizo en mi día a día y en los cuales me baso para gestar innovación de manera permanente (sin importar demasiado el rol que me toque ocupar).

marianoEste artículo es fruto de la colaboración entre Mariano A. Goren (@marianogoren) y TICbeat. Mariano A. Goren es desarrollador de negocios digitales centrados en la experiencia del usuario. Es cofundador de IxDA BA e investiga las dinámicas sociodigitales para la Universidad de Palermo. Escribe sobre estos y otros temas desde su web, negociosdigitales.cc

Digo esto porque, cómo verán, creo que la innovación es más un estado mental que otra cosa:

I) Innovar es promover el cambio

Cuando pienso en innovar, lo que entiendo es “hacer las cosas de otra manera”: soy consciente de que el resultado puede ser mejor o peor, pero innovar tiene que ver con la búsqueda del cambio y la actitud para recibirlo cuando llega.

Creo que por definición, el peor enemigo de la innovación es el apego a las cosas conocidas, que nos dan una ‘ilusión’ de seguridad, de que ‘eso’ está ahí para quedarse, y durará para siempre si hacemos el suficiente esfuerzo para mantenerlo.

Pero la certeza es que, eventualmente, vendrá el vendaval, que hará temblar las mismas bases de estos cimientos.

Por ende, me parece que permanecer en esta zona de confort se torna un hábito poco efectivo a la hora de crecer: la idea es mantener el movimiento, e inclusive buscar los cambios proactivamente.

Para ejercitar esto, la propuesta es generar un contenido nuevo todos los meses (ya sea un reporte con información útil para los clientes, generar una oferta nueva, cocinar un plato nuevo o probar con clases de canto, por ejemplo).

Esto no es una solución absoluta, pero suele funcionar para sacarme de la rutina al menos una vez por mes.

La implementación es relativamente sencilla: pongo dos recordatorios en la agenda, uno para buscar una nueva cosa para hacer y otro con la cosa en cuestión.

Observé que si la actividad elegida precisa entrenamiento, es interesante hacerla al menos por tres meses, que es el plazo en el cual se empiezan a ver los resultados. Esto también habla del pilar fundamental de la mejora que es la constancia (también conocida como ‘dedicación’).

II) Ser flexible es ser innovador

En los momentos de desafíos, la experiencia me demostró que se corre con ventaja si estamos listos para abandonar las viejas estructuras, si somos flexibles ante los golpes. Los que se aferran a los mismos patrones para resolver problemas nuevos pasan tiempos difíciles.

El mejor ejemplo que puedo encontrar es haber practicado artes marciales: ahí aprendí que es inevitable ser golpeado, lo importante es absorber el dolor y adaptarse a la situación, sin perder la convicción de que podemos cambiar para ganar.

Cuando dudamos de nosotros mismos, perdemos. Esto no debería ser una novedad. Este fenómeno se da porque la mente humana se alinea detrás del objetivo donde esté puesta la intención.

Lo que creo que es más importante para ejercitar esta palanca es crearnos la ‘tormenta perfecta’: ponernos en situaciones en las que sabemos que no tenemos las respuestas prefijadas.

El temor que impide usualmente este ‘comportamiento aventurero’ está basado en el miedo a que nuestra identidad (a.k.a. ego) sea lastimada ante un eventual fallo, donde quedaríamos mal frente a nuestros colegas y -fundamentalmente- frente a nuestro exigente YO.

La herramienta que encontré más útil para flexibilizarme fue usar la ‘regla de los 3 golpes’: doy por sentado que -al menos- las tres primeras veces que intento algo, voy a fallar.

Con esta seguridad, mi YO ‘baja las defensas’ y puedo relajarme y concentrarme en aprender al máximo la tarea en cuestión.

Para que esta regla no me ayude a caer en la tentación de rendirme, me pongo objetivos de aprendizaje:

  • – En el primer intento, busco aprender el 70%.
  • – Entre el segundo y el tercer intento, apunto a aprender 15% más.
  • – El restante 15% vendrá con la práctica y la especialización.

III) La innovación se facilita cuando hacemos algo por los demás

Tal como refiere Simon Sinek en su TED Talk, la misma base de la innovación está en nuestro ‘por qué’, el propósito que perseguimos en nuestra vida -que después derrama en tanto en el trabajo, en nuestra profesión como en cualquier otro aspecto de la misma-.

Este propósito es lo que nos permite, eventualmente, irnos encontrando con otras personas que comparten una búsqueda similar, y sintonizar con ellas para generar logros en conjunto. Muchas personas refieren a esto como serendipia.

Cuando nuestro propósito ayuda a las personas a lograr sus propios objetivos, el mensaje se multiplica solo, ya que las recomendaciones no tardan en llegar. Y esto se da por el mismo fenómeno que comenté más arriba: la mente humana se alinea detrás del objetivo donde esté puesta la intención. Y nos lleva –hasta casi sin querer- a cruzar nuestro camino con otros que están haciendo lo mismo.

Steven B. Johnson lo deja claro en el video de presentación de su último libro: los avances más importantes se dan cuando varios puntos de vista se complementan.

Para trabajar de manera práctica sobre este punto, lo que suelo hacer es antes de encarar una interacción, primero trato de pensar en la situación de mi contraparte: intento ponerme genuinamente en su lugar y entender dónde podría servirle lo que tengo para decirle u ofrecerle.

En mi experiencia esto suele funcionar especialmente bien al momento de pensar nuevos productos y servicios, o relanzar los existentes.

Y para liderar con el ejemplo, puedo comentar que una de las razones por las cuales generé el Marco de Negocios Digitales, es porque tengo una creencia firme en que cuanta más gente pueda ponerse de acuerdo en este “nuevo mundo digital”, se logrará un avance cada vez más importante de la cultura, y por tanto, de la humanidad.

Apreciaría mucho que compartieran sus propios ejes o experiencias, y cuáles son las herramientas que usa cada uno para mantenerse innovadores.

Sobre el autor de este artículo

Mariano A. Goren

Mariano A. Goren es desarrollador de negocios digitales centrados en la experiencia del usuario. Es cofundador y coordinador de relaciones institucionales de IxDA BA e investiga las dinámicas sociodigitales para la Universidad de Palermo.