Tecnología

Tres consejos para que tus correos lleguen a su destino

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Escrito por Marcos Merino

Entrar en las listas negras de ‘spammer’ es un peligro que siempre acecha hasta al más inocente y legítimo boletín de suscriptores. Aprende cómo evitarlo.

Son docenas los factores que determinan si un email llega o no a su destinatario, la velocidad con que lo hace, y si llega a la carpeta de notificaciones o al temido spam. Por no mencionar los distintos criterios para la gestión de los correos en cada uno de los ISP (Gmail, Yahoo, Outlook, etc.). Así que si estás obsesionado con el hecho de que tus mails lleguen a donde quieres que lleguen, y quieres saber qué factores lo facilitan, te dejamos tres consejos:

Mucho cuidado con las devoluciones fuertes

Las devoluciones fuertes son aquellos emails que han sido devueltos al remitente porque un error permanente impide entregarlos. Esto puede deberse a un problema con la dirección del destinatario (que estuviera mal escrita o ya no exista) o del remitente (el servidor de correo ha bloqueados tus mensajes).

Este tipo de devoluciones a menudo esconden “trampas de spam, esto es, direcciones de correo electrónico generadas únicamente para usarse en formularios y registros varios y atraer el spam. En otros casos, son direcciones “sembradas” por los propios proveedores de email para detectar qué direcciones están enviando emails a esas cuentas inactivas. En ambos casos, la consecuencia suele ser que ese proveedor te clasifique como spammer y la cuenta desde la que realizas tus envíos pase a estar en listas negras, con lo que tu capacidad de entrega se verá seriamente comprometida.

Una forma de evitar estas devoluciones fuertes es no comprar nunca listas de emails. Si, por el contrario, trabajamos con listas de emails legítimas pero con una cierta antigüedad, existe la opción de usar servicios como BriteVerify o DataValidation para verificar la validez de los suscriptores. Sin embargo, la mejor solución suele ser que nuestro servicio de envío de emails elimine automáticamente cualquier devolución fuerte que se detecte, evitando así volver a enviar correos a alguna posible trampa de spam.

Los usuarios que no se involucran, sobran

No hay que tener miedo de reducir nuestras listas de suscriptores, por mucho trabajo que hayamos dedicado a su crecimiento. El Principio de Pareto nos indica que el 80% de los beneficios suele provenir del 20% de los clientes: los más comprometidos, que abren casi siempre los correos que les enviamos y suelen hacer clic en los mismos.

Aquellos que no hayan interactuado con nuestros emails en los últimos tres meses están mejor fuera de la lista (o como mínimo, en una lista segmentada con campañas propias). Así se reducirán, de nuevo, la posibilidad de estar usando emails inactivos, al tiempo que aceleramos los envíos a los buenos suscriptores.

Utiliza una dirección IP distinta para cada tipo de envío

Incluso si jamás recurrimos a la compra de listas (e, incluso, si procuramos tener limpias de trampas de spam nuestras listas) siempre habrá usuarios que, por error o vagancia, clasifiquen nuestros correos como spam. Eso puede llevar a que las direcciones de envío de email de nuestro negocio se vean afectadas no sólo a la hora de enviar boletines, sino con contenidos críticos para nuestro negocio destinados a socios o clientes. La mejor solución para esto es asegurarnos de que nuestro proveedor de correo electrónico nos proporciona varias direcciones de IP dedicadas.

Imagen | Ryan Finnie

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.