Tecnología

Trends 2012. Los pocos muchos y los muchos pocos

Escrito por Autor Invitado

Mucho se hablará este año (como siempre) de innovación, de sinergias, de enterpreneurship (por qué no habrá una palabra española que funcione bien y sea pronunciable)…

Y eso es así porque, curiosamente, en épocas duras el discurso se mantiene, incluso se afirma aún con mayor vehemencia; lo que resulta sorprendente porque no deja de ser fruto de un planteamiento que ha demostrado no ser muy funcional.

El caso es que estamos donde estamos y para este año (y los venideros) en nuestro sector se intuye (a veces con algo más que intuición) que se han acabado las vacas gordas, que hemos ordeñado a la administración y a los grandes clientes y que lo que nos queda por delante es un páramo yermo, cuando no minado por la tradicional poca eficiencia del sector TIC a la hora de la ejecución.

Venimos, y de ahí el título de este vocacionalmente provocador post, de una época de “pocos-muchos”; porque por un lado unos pocos se repartían un pastel a trozos muy grandes, mientras muchos comían las migajas que sobraban (o las guindas si tenían suerte). Y los clientes eran grandes cuentas que aseguraban años de bonanza de facturación e ingresos.

Y hemos llegado a una época de muchos pocos, en la que muchos se reparten un pastel pequeño, pero en el que hay trozos para todos. En la que los clientes nos proporcionan pequeñas oportunidades para sumar de forma continuada.

Evidentemente no es lo mismo sumar de 50 en 50 que de 2 en 2, cuesta más, la incertidumbre aumenta, el esfuerzo de consecución es muy alto, pero la larga cola va de eso, va de vender aplicaciones a 0,78 €, pero de vender muchas.

Y esto quiere decir que es imprescindible la especialización, la búsqueda del nicho, el producto orientado y el servicio ajustado. Esa es la manera de conseguir los pequeños trozos de pastel.

Sigue habiendo comida para todos. Es más, hay más posibilidades que cuando los grandes se daban atracones, lo que debemos cambiar es la forma de acercarnos a ella. Dejemos de pensar en el mercado como un buffet libre y caminemos por la vía del delicatessen.

Llamadme snob si queréis, pero yo siempre he preferido un menú de 10 platos pequeños y de alta calidad.

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