Tecnología

Trends 2012. Un giro en la Comunicación

Escrito por Autor Invitado

En los 80 era el ruido del fax el que alertaba a las redacciones de la llegada de una información corporativa, de una nota de prensa. Empezó siendo efectivo, pero con el tiempo el papel se amontonaba y llamar la atención de los periodistas en medio de una pila de DIN A4 se convirtió en misión imposible.

Llegaron el Power Point y el correo electrónico, y el ruido del fax fue sustituido por el de los avisos del Outlook. Las tradicionales notas, puro texto en blanco y negro, se convirtieron en imágenes en color, incluyeron vídeos y fomentaron un nuevo modo de contar las cosas del que, también, con el tiempo, se acabó abusando. Los archivos pesados pasaron a acumularse en los buzones de correo de los receptores y lo que podía ser una información valiosa mutó en spam.

Afortunadamente, para cada problema la tecnología acaba dando una solución. Hoy, con las redes sociales y las cientos de plataformas que permiten distribuir información en Internet, el proceso ha vuelto a cambiar. Las empresas podemos integrar nuestra información de un modo más natural en las páginas de inicio de aquellos stakeholders que se interesan por nosotros. La relación cambia, es el usuario el que decide si recibe o no una noticia en redes sociales, y nuestra misión es ofrecer un contenido suficientemente relevante como para captar la atención de los demás.

El formato, evidentemente, condiciona la narración, de modo que del abigarrado Power Point lleno de datos hemos pasado a la información fragmentada donde un tuit, un vídeo de Youtube, una nota de prensa, un enlace o un corte de audio viajan hacia su destino de diversos modos, a veces de forma conjunta, a veces por separado, para satisfacer la necesidad concreta de cada uno de los grupos de interés.

El esfuerzo por captar la atención del usuario tampoco depende sólo del formato. El mensaje sigue siendo lo más relevante y, para que los demás nos presten su tiempo, es necesario que lo que contamos sea atractivo, que enganche. Los titulares fríos propios de las notas de prensa de hace tan sólo un lustro deben dar paso al ‘storytelling’. Es el momento de utilizar la propia historia como reclamo, el argumento como banderín de enganche, y olvidar los párrafos llenos de datos para dar la bienvenida a las historias que hay más allá de los números. Se trata de que el relato, en sí mismo, tenga interés.

Sucede lo mismo en el ámbito publicitario. Los tradicionales anuncios (desde los faldones a los banners) han pasado a ser tan invisibles como el papel del fax. El futuro no pasa por seguir poniendo la marca como mero elemento decorativo. Si en la Comunicación pasamos de la nota de prensa al ‘storytelling’,  en la publicidad tocará renunciar al banner y abonarse al contenido.

El mejor modo de vincular unos valores a una marca es asociarla a una historia capaz de conmover defendiendo esos valores. No basta con patrocinar un evento, también habrá que contarlo, darle forma y conseguir un contenido empaquetado (vídeo, texto, audio, etc.) donde la marca viva de un modo natural. El cambio en la publicidad pasa del patrocinio a la gestión del contenido que se genera.

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