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¿Qué sucedería si el transporte público fuese gratis? El caso de Tallin

Un estudio analiza si el transporte público gratuito es efectivo

Desde 2013, el transporte público en Tallin es gratis. Sin embargo, diversos estudios sugieren que el factor precio no es el más determinante, sino que tienen más peso el tiempo del trayecto, la comodidad o la disponibilidad del vehículo propio.

Uno de los principales inconvenientes de utilizar el transporte público en las principales ciudades europeas es el alto coste que un ciudadano debe desembolsar para disfrutar de este servicio, que en Barcelona supera los 70 euros al mes, en Berlín los 120 y en Londres alrededor de 200 libras.

El proyecto más ambicioso que existe en torno a la movilidad urbana gratuita es el que inició la capital de Estonia en 2013, una ciudad de 400.000 habitantes. El proyecto experimental se inició con el fin de averiguar si la gratuidad del transporte público incidiría de forma directa en la disminución del uso del coche.

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Para poner en marcha su iniciativa, Tallin impulsó 70 nuevos tranvías y unidades de autobús, junto a carriles exclusivos y nuevas rutas urbanas. Para ello, destinó 12 millones adicionales al año, pasando de cubrir un 70% del subsidio a un 96%-. Los efectos positivos serían múltiples: desde la disminución de los gases tóxicos a la atmósfera al saneamiento de la congestión vial y la mejora de las condiciones de vida de lo habitantes con menos recursos.

A priori, facilitar el transporte de forma gratuita -el único requisito para disfrutarlo es estar empadronado en la ciudad de Tallin y abonar dos euros por la tarjeta que se usa para los viajes urbanos- parecía la mejor manera de fomentar la inclusión social, ampliar la movilidad, reducir la contaminación y mejorar el tráfico. Veamos qué sucedió.

Factores más relevantes que el precio gratuito

Un estudio realizado por el Real Instituto de Tecnología de Suecia revela que esta medida, aunque completamente viable en lo económico, no resultó del todo exitosa. Durante los cinco primeros meses de aplicación de la medida el número de coches circulando por Tallin descendió un 10%, mientras que el tráfico en los cruces más señalados lo hizo en un 14%. La velocidad se mantuvo inalterada.

El informe sugiere que para conseguir la eliminación del vehículo privado es fundamental incrementar los costes de la gasolina y subir el precio del estacionamiento urbano, así como la cantidad de dinero que valen los peajes. 

Por su parte, la Universidad de Delft revela que la cifra de ciudadanos que emplean el transporte público en la capital de Estonia ha subido desde el inicio del proyecto un 8%, pero la duración media de un viaje en automóvil ha subido un 31%, lo que comporta más tráfico en las carreteras de la ciudad.

¿Cómo serán los medios de transporte del futuro?

Desde 2013 la alcaldía ha amortizado prácticamente la inversión completa, ya que 10.000 personas más se han empadronado como nuevos residentes, generando un total de 10 millones de euros adicionales de ingresos fiscales. 

Savisaar, el alcalde que impulsó esta medida, lleva tres años suspendido por denuncias de corrupción, pero la capital continúa empleando esta medida de transporte urbano gratuito, que en lugar de costarles dinero, genera beneficios anuales de 20 millones de euros. En la actualidad, incluso se está ampliando la línea del tranvía que conectará el aeropuerto de Tallin con el centro de la ciudad, en tan solo un cuarto de hora.

Allan Alaküla, portavoz oficial del proyecto, reconoce que una de las motivaciones del proyecto fue aumentar la popularidad de la alcaldía, aunque insiste en aliviar la economía doméstica de los cidadanos, descongestionar el tráfico urbano y favorecer el cuidado del medio ambiente. Queda por ver cómo funcionarían proyectos similares en las principales capitales europeas, uniendo la gratuidad del transporte al encarecimiento de carburantes, peajes y plazas de aparcamiento. 

Puedes acceder al estudio completo en el siguiente enlace.

Fuente | El País

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.