Tecnología

‘Transient electronics’, componentes capaces de autodestruirse

TransientMaterials
Escrito por Rafael Claudín

Un desarrollo de la Universidad Estatal de Iowa se centra en materiales y componentes electrónicos que deshacen completamente a nuestra voluntad.

Este mensaje se autodestruirá en unos segundos… Pero sin humo, sin explosiones de por medio. Simplemente, desaparecerá. Gracias al proyecto liderado por el doctor Reza Montazami, que en esta foto posa junto a una antena capaz de transmitir datos, pero sobre todo capaz de desaparecer antes de que cualquier ojo indiscreto pueda examinarla.

Montazami llama al invento “”transient electronics” o “transient materials” y de momento la tecnología sólo ha dado sus primeros pasos con pequeños componentes electrónicos. Teóricamente, cuando esté más avanzada será posible disolver cualquier dispositivo electrónico tocado con la varita mágica de los materiales transientes. El doctor ha demostrado en el siguiente vídeo cómo un par de gotas de agua deshacen sin demasiado esfuerzo un LED transiente:

Si fuera una película de ficción, la desaparición habría sido algo más vistosa. Pero es la vida real, y lo que importa es que, de hecho, el LED se disuelve. Montazami, citado en la noticia de la Universidad, señala que “no esperas que tu teléfono móvil se disuelva algún día. Los resistores, capacitadores y elementos electrónicos, no esperas que todo se disuelva de manera que no quede rastro de ellos”.

Posibles usos en el ejército y el terreno médico

Normalmente, lo que se desea es que los componentes electrónicos duren el mayor tiempo posible. O el tiempo que indique la obsolescencia programada pero, en todo caso, no se busca que desaparezcan por arte de magia. A menos, claro, que una de las intenciones de entrada sea que todos los componentes que disuelvan. Y hay un par de usos más que razonables para una tecnología semejante.

El ejército y la medicina son dos campos en los que tiene mucho sentido disponer de una tecnología semejante. En medicina, cuando ya no sea necesario un implante, se podría disolver sin necesidad de cirugía. Siempre y cuando los materiales transientes no sean nocivos para el cuerpo humano. En cuanto al ejército, ya sabemos que IBM está desarrollando para DARPA materiales que se autodestruyan para que la tecnología usada en el campo de batalla no acabe en manos del enemigo.

En cuanto al impacto de esta tecnología en nuestro día a día, cuesta un poco imaginar que queramos disolver nuestro móvil o nuestro portátil: es quizá una medida un poco radical. Pero el chip de una tarjeta de crédito que nos acaban de robar no parece tan descabellado, sería más rápido y eficaz que avisar al banco. Eso sí, de momento es un desarrollo científico, es difícil adivinar cuándo podría llegar al usuario final.

Foto: Bob Elbert

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.