Tecnología

Toyota quiere auxiliar al conductor, no usurparle su papel

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Escrito por Marcos Merino

Diseña un ‘ángel de la guarda’ artificial para que la IA tome el control del coche únicamente en caso de accidente inminente.

Hace tiempo que Google (y otras grandes empresas como Baidu) persigue desarrollar y popularizar vehículos de conducción totalmente autónoma. Pero otras compañías, veteranas en la fabricación de coches, parecen preferir soluciones intermedias capaces de auxiliar a los conductores en sus funciones en lugar de usurparlas. Soluciones que, de paso, cuentan con la ventaja de ser mucho menos conflictivas para los reguladores que las propuestas de Google y compañía.

Toyota, por ejemplo, ha anunciado recientemente que emprenderá la fabricación de vehículos de conducción manual equipados con sistemas de control autónomo que se activarán únicamente de manera puntual, con el fin de evitar accidentes.

La investigación en torno a este sistema, extraoficialmente denominado ‘ángel de la guarda’, está en manos de la división Toyota Research Center, que en los últimos años ha destinado más de 1.000 millones de dólares a sistemas como éste, además de a otras tecnologías de inteligencia artificial y robótica. Fue su director, Gill Pratt, quien anunció la apuesta por esta tecnología el pasado jueves 7 de abril, durante la GPU Technology Conference. Este sistema está diseñado para monitorizar la conducción humana, ajustando sutilmente las maniobras del conductor y tomando el control del vehículo únicamente cuando prevé un accidente. En palabras de Pratt, “del mismo modo que contamos con sistemas de frenado de emergencia y antibloqueo de los frenos, habrá un ‘conductor virtual’ para garantizarnos que no sufriremos un accidente”.

Pero este conductor virtual está aún siendo puesto a prueba en un sistema de simuladore slocalizados en instalaciones de Japón y Estados Unidos, con la misión de comprobar cuál es la reacción de los humanos a la repentina pérdida de control del vehículo. El objetivo en última instancia es verificar que la cooperación hombre-máquina sea fluida, y tratar de acortar el tiempo que el coche permanece en conducción automática. El plan de Toyota es acumular al menos 1.600 kilómetros de conducción en estas pruebas antes de que esta tecnología pase a fabricarse a gran escala.

Imagen | Toyota

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.