Tecnología

Los tentáculos de la NSA también llegan a los ordenadores sin Internet

Escrito por Elías Notario

Un nuevo reporte publicado por el ‘New York Times’ desvela que la NSA también es capaz de espiar ordenadores aunque estos se encuentren aislados de Internet.

Que el poderío de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. en cuanto a capacidades de ciberespionaje es brutal lo tenemos todos claro a estas alturas del partido. Lo evidencian las numerosas filtraciones acaecidas a lo largo de los últimos meses, y a todas ellas ahora tenemos que sumar otra llegada desde el New York Times que lo reafirma y da aún más escalofríos que las anteriores.

Según el mentado reporte, que, a su vez ,está basado en los documentos filtrados por el exanalista de la agencia Edward Snowden, la NSA instaló software malicioso en cerca de 100.000 ordenadores repartidos por todo el mundo que permite a los Estados Unidos vigilar esos equipos así como disponer de una red de ordenadores a través de la que lanzar ataques cibernéticos llegado el caso.

Otro programa más de ciberespionaje masivo de la NSA, estaréis pensando todos los que más o menos hayáis seguido la actualidad relacionada con este asunto. Pues no, porque el NYT explica que, de esas 100.000 incursiones englobadas en éste, el cual bautizaron con el nombre en clave Quantum, unas se llevaron a cabo de forma remota utilizando las técnicas y herramientas ya desveladas y otras vía una técnica basada en ondas de radio que hasta ahora desconocíamos.

En concreto, dice el reporte que la NSA lleva utilizando la técnica desde el 2008, la cual, de manera resumida, funciona tal que así: primero instalan un dispositivo de radio frecuencia en el objetivo de forma física, bien interviniéndolo antes de que llegue al destinatario -que hacen estas cosas lo descubrimos recientemente– o con la colaboración de un espía o el fabricante. Y después ese dispositivo ejecuta un software que monitoriza la actividad del ordenador junto a los contenidos para finalmente enviar todo mediante ondas de radio seguras a unas pequeñas estaciones móviles enclavadas a kilómetros de distancia.

Además, dichos dispositivos de radiofrecuencia, que camuflan en chips internos o USB modificados, permiten una comunicación bidireccional con lo que no sólo mandan información a las estaciones de espionaje itinerantes, sino que también sirven para cargar en los ordenadores infiltrados cualquier cosa.

Es decir, que absolutamente nada escapa a las garras de la NSA. Ni iPhones, ni routers, ni centros de datos, ni redes WiFi ni tampoco aquellos equipos que, por hache o por be, no disponen de conexión a Internet o a otras redes locales de comunicación.

La parte “menos mala” es que todo indica que esta técnica solo la usan contra objetivos específicos de alto nivel. Entre ellos los hay de todo tipo. Por ejemplo, grupos de hackers chinos, redes militares rusas, cárteles de drogas mexicanos o instituciones de comercio europeas.

Sea como fuere, cada vez queda más claro que EE.UU. debe reformar los métodos de la NSA, algo en lo que viene trabajando hace meses, y también que la comunidad internacional tiene que sentarse a discutir dónde fijar los límites de las prácticas gubernamentales de ciberespionaje. De lo contrario en el futuro cercano podríamos llegar a ver una ciberguerra mundial abierta que causaría estragos.

Foto cc: katie-landry

Sobre el autor de este artículo

Elías Notario

Redactor especializado en tecnología e Internet, ahora por @eldiarioes y @ticbeat. Cofundador de la tienda online de regalos desdegaiaconamor.com