Tecnología

¿Te atreverías a viajar en coche autónomo?

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Escrito por Lara Olmo

Mientras la tecnología necesaria para que los coches circulen solos ya está lista, muchos usuarios son reacios a dejar el volante en manos de un sistema informático.

Con la evolución del coche autónomo ha ocurrido algo curioso: mientras esta tecnología ha evolucionado a pasos agigantados y ya están listos para circular (lo hemos visto en Pittsburgh con Uber y antes con Google) los ciudadanos no están preparados para ellos.

A lo largo de este año se han realizado varios estudios para ver hasta que punto ese recelo era cierto. El último barómetro de la consultora Edelman reflejaba los usuarios creían que la conducción autónoma estaba avanzando demasiado deprisa y no habían tenido tiempo de asumirla y confiar e ella.

Otro estudio del IEEE (Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica) con 400 encuestados venía a reflejar resultados similares: más de dos tercios de los participantes dijeron que no estaban listos para soltar el volante y menos aún cuando quien viajaba en el coche no pudiera responder ante un imprevisto (como los niños). Hasta los ingenieros se muestra estéticos.

Y no es una cuestión de edades, sino que las dudas se observan en todas la generaciones, también en las más jóvenes (y eso que para ellos tener y conducir un coche no tiene la misma importancia que para sus mayores).

Las dudas entorno a la seguridad que generan la conducción autónoma vehículos no son infundadas, ya que ha causado algunos accidentes. Sin embargo, lo cierto es que la proporción de vidas que esta tecnología puede salvar es mucho mayor de las que podría quitar. De hecho promete eliminar el error humano de la ecuación de los accidentes.

La tecnología está lista; nosotros no

Desde el portal Global Travel Media reflexionan sobre este asunto y opinan que la lenta difusión del coche autónomo no va a ser por cuestiones tecnológica sino psicológicas (o si apuramos, sociológicas).

La conducción es algo muy arraigado en la sociedad, y quien más y quien menos la asume como un paso más en su camino hacia la edad adulta. Todo conductor se considera competente para llevar el volante de un vehículo, y por tanto ceder esa responsabilidad a una máquina es una barrea difícil de franquear. Sin embargo, cuando nos subimos en un BlaBlaCar confiamos en la conducción de un extraño sin mayor inconveniente.

Hace tiempo que viajamos en avión o en tren con sistemas de pilotaje automatizados y no desconfiamos por ello. Muchos trenes utilizan computación para circular y eliminan el factor humano para un transporte más seguro. Y los sistemas digitales y la tecnología GPS que emplean los aviones para no chocar unos con otros son similares a los que incorporan los coches autónomos. 

Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con los coches, la mayoría de la gente no sabe cómo volar un avión o conducir un tren, así que no nos queda otra que confiar en terceros. Además está el factor visual: no sabemos si el piloto o el maquinista están haciendo bien su trabajo, y ya se sabe, ojos que no ven…

Cuestiones morales

Al margen de cuestiones sociales, los coches autónomos también plantean dilemas morales. Si son más eficaces que la conducción humana y la seguridad de los viajeros prevalece sobre cualquier cosa, ¿qué ocurre si se cruza por delante un anciano o una madre con su carrito? ¿dejamos a la elección del sistema quién debe salvarse?

Todos los estudios concluyen que la educación acerca de cómo funcionan los coches autónomos y sus beneficios ayudará a su normalización y a que el miedo remita. Aquí los jóvenes tienen las de ganar; los que no tienen carné de conducir están acostumbrados a ejercer de pasajeros y han nacido con la tecnología, por lo que delegar en ella la conducción no debería de ser mayor problema.

Recurso | Telematics Wire

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.

  • Sergio

    Pocas empresas se dedican a ello. En España tenemos una, Xesol Innovation