Tecnología

Surgen voces que piden regular el sexo con robots para evitar la pedofilia

Escrito por Lara Olmo

En la industria de la robótica sexual impera el secretismo y se sabe muy poco sobre el perfil del consumidor medio. Una discreción que para algunas asociaciones camufla actitudes que rayan en lo delictivo, como emplear robots-niños.

El desarrollo de la inteligencia artificial, y sobre todo su rápido avance, está creando limbos legales que ahora el ser humano trata de corregir o evitar a marchas forzadas.

Es el caso de las “relaciones” entre humanos y robots, sobre todo cuando estos toman forma humanoide y son capaces de interaccionar hasta el punto de encariñarse con ellos. Aunque algunos informes aseguran que en el futuro se convertirán en la pareja de muchos, hasta que eso ocurra (que no es seguro), ya se habla de la necesidad de redactar leyes que eviten, o incluso prohiban, la afectividad hacia estas máquinas.

Otro asunto delicado surgido a consecuencia del desarrollo de la robótica está relacionado con la industria que fabrica estas máquinas con fines sexuales, un sector que no deja de crecer y que ya factura más de 15.000 millones de dólares.

Hasta ahora es una industria donde abunda la discreción. No son muchas las empresas dedicadas a fabricarlos – Android Love Doll, Bot Sex y True Compagino son algunas de ellas – pero más difícil aún es saber quién adquiere estos robots. Y es ese secretismo el que ha generado alarma entre ciertos sectores, sobre todo de asociaciones que velan por el uso responsable de la robótica.

Es el caso de la Foundation for Responsible Robotics, que ha elaborado un informe donde propone la necesidad de que las autoridades conozcan esta industria, para que se sepa más claramente qué empresas existen, los perfiles de clientes y la oferta robótica, y así evitar usos indeseados o ilegales como, por ejemplo, la fabricación de robots-niños.

El caso más reciente de este tipo nos llega desde Canadá, donde actualmente un tribunal está determinando si poseer un androide con apariencia infantil es ilegal. Y es que de momento no existen leyes que controlen las conductas pseudo-pedófials con este tipo de robots.

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El informe considera algunas opciones para la utilización de robots sexuales: prostitutas de burdel, compañeros/as sexuales, o como herramienta terapéutica para tratar a violadores o pedófilos.

La doctora Kathleen Richardson, experta en robótica de la Universidad De Montfort, va más allá de este informe, y critica el sexismo y la discriminación por género que practica la industria de la robótica sexual. “Está impulsada por hombres y su concepto sobre la sexualidad”, afirma. Sólo hay que ver la apariencia de las muñecas robots, fieles al canon 90-60-90.

El debate está servido. ¿Tú qué opinas?, ¿hay que regular la industria robótica para evitar actor delictivos?

Vía | BBC

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.

  • Joseph Sanz

    Las regulaciones y prohibiciones solo generan mercado negro, que es peor por que no hay forma de saber que pasa ahí, no hay que regular ni prohibir, solo educar y si acaso vigilar que no haya excesos, por ejemplo ofrecer tratamiento psicológico de calidad a quienes compren esos robots, en vez de prohibirlos y los terminen comprando de todas formas en el mercado negro