Tecnología

Smart grids: qué son y cómo van a revolucionar la forma de entender la electricidad

De telecontadores a la monitorización completa de las redes eléctricas: estas son las ventajas que las smart grids traerán consigo a consumidores y compañías.

En estos tiempos en que se habla (y mucho) del coste de la electricidad y de cómo mejorar el sistema energético español desde un punto de vista de competitividad y mayor control de los precios, cabe plantearse si la tecnología puede poner su granito de arena para crear un nuevo sistema energético más barato, eficiente y sostenible.

Así nace el concepto de smart grid o redes inteligentes: sistemas que pueden manejar la electricidad de forma más eficiente al predecir y manejar en tiempo real el comportamiento de los clientes (la demanda), adaptando los recursos necesarios para satisfacerlos (la oferta) con la máxima seguridad en el suministro. Se trata, en definitiva, de dotar a los tendidos eléctricos de la capacidad de automatización, coordinación y flexibilidad necesaria con la que reducir la pérdida energética que se produce en la distribución y mejorar la calidad del servicio prestado a los ciudadanos a un menor coste para las compañías productoras.

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La flexibilidad es una de las características más destacadas de esta nueva generación de redes energéticas inteligentes.  En ese sentido, esta tecnología permite mejorar los flujos de energía y gestionar de forma inteligente los picos de demanda, lo cual también repercute en un ahorro brutal en la creación de nuevas instalaciones tanto de distribución como de generación. Las smart grids son, por ejemplo, capaces de adaptarse a las necesidades cambiantes del sistema gracias a disponer de información en tiempo real de todos los puntos de la cadena de valor, obtenida por medio de toda clase de sensores interconectados (Internet de las Cosas). Un reciente informe de Cisco indicaba que estas smart grids harán un uso intensivo de las comunicaciones para poder llevar a cabo su misión de escalabilidad y flexibilidad, con hasta 50 Gb transmitidos a diario.

Gracias a esta monitorización de todos los puntos de la red eléctrica, las compañías podrán también realizar un mantenimiento preventivo más eficaz y detectar errores antes de que se produzcan. Incluso, los gestores podrán actuar de forma remota sobre algunos de los elementos de la red, ya sea mediando la intervención humana o sin ella, gracias a sistemas autónomos y dotados de inteligencia artificial.

Además, las smart grids también ofrecen beneficios directos a los consumidores finales al facilitarles “instrumentos que les permiten optimizar su propio consumo eléctrico y mejorar el funcionamiento del sistema global. Las redes inteligentes dan al usuario la información y las herramientas necesarias para tomar decisiones sobre el uso de la energía: el cliente podrá ver cuánta electricidad consume, cuándo la utiliza y cuánto le cuesta a tiempo real, y ahorrar dinero gestionando su propia energía y eligiendo el mejor momento para consumir electricidad”, informan desde Endesa.

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En este campo cobran especial relevancia una serie de dispositivos, los telecontadores, que son el verdadero punto de conexión entre la compañía eléctrica, la red energética y el consumidor. Y es que, gracias a los datos cedidos por los telecontadores, los proveedores también podrán crear patrones de consumo más ajustados a las necesidades de la ciudad y de sus usuarios, y así realizar estudios de gestión energética más concretos, consiguiendo ajustar al máximo la generación con el consumo.

Generación distribuida

Las smart grids suponen, además, un importante acicate para la adopción de energías limpias y el autoconsumo energético, al aprovechar mejor las capacidades de los microgeneradores de energía de muchos usuarios, así como gestionar más eficientemente la producción de las fuentes renovables gracias a lo que se conoce como generación distribuida.

Desde Endesa explican que la microgeneración consiste en pequeñas fuentes de generación eléctrica distribuidas por la ciudad, ya sea en un edificio o en una farola. “Es un sistema de cooperación con las grandes centrales, que hace que la ciudad sea más autosuficiente y no dependa tanto de grandes potencias para su abastecimiento. También es pensada para la instalación de energías renovables”.

Gracias a esta estrategia, imposible sin unas redes eléctricas inteligentes que coordinen multitud de puntos conectados al sistema, se pueden reducir las pérdidas en la la distribución al estar la fuente de energía más cerca del consumidor, reduciendo el transporte necesario. Ello también influye en el ahorro a la hora de elevar la tensión eléctrica para su transporte, además de garantizar una mayor disponibilidad y seguridad (si un pequeño generador falla, no se interrumpe el servicio para toda la red).

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.