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El robo de imágenes de escáner golpea de nuevo a la privacidad

privacidad, optout day, escaner corporalSi la privacidad es una preocupación cuando está bajo control, debe serlo aún más cuando la intimidad queda desnudada por tecnologías impuestas. Este es el caso de los escaners corporales que funcionan desde hace tiempo en países como Estados Unidos o Reino Unido. Someterse es arriesgarse a que los datos sean robados y resistirse puede llevar a un problema legal. Precisamente estos dos casos acaban salir a la luz.

El pasado sábado, John Tyler se hizo famoso por negarse a pasar por el escáner corporal. Cuando el trabajador del aeropuerto le advirtió que eso le llevaría a un cacheo severo que implica el tocamiento de genitales, Tyler conectó la cámara de su smartphone y grabó toda la conversación. Después lo publicó en su blog y repentinamente se convirtió en un fenómeno de la red por preferir no subir al avión antes que someterse al encargado de seguridad.

Podría haber sido peor. Si hubiera estado en un juzgado de Florida, quizá hubieran robado sus fotografías desnudo bajo la mirada del escáner, un delito dentro del propio sistema de garantías constitucionales.

La filtración del robo de imágenes

La polémica suscitada por la implantación de escaners en los aeropuertos está más viva que nunca. Desde las autoridades se ha dicho por activa y por pasiva que los ciudadanos no tienen nada que temer. Su privacidad no se verá atacada. Sin embargo, la agencia U.S. Marshals ha guardado 35.000 fotografías procedentes de un escáner de este tipo instalado en un juzgado de Florida.

El site Gizmodo ha puesto encima de la mesa la prueba de esta situación al revelar 100 imágenes escaneadas de los cuerpos de empleados públicos y ciudadanos, después de llevar a cabo una investigación sobre el tema. Las fotografías provienen de este juzgado en Orlando, Florida, y han sido almacenadas sin permiso, incluso puede que de forma ilegal.

Según Gizmodo los rasgos identificativos de estas 100 imágenes han sido eliminados para no causar molestias a los afectados. La Transportation Security Administration (TSA) de Estados Unidos afirma, junto con las agencias relacionadas con los escáners, que las fotografías son “eliminadas automáticamente del sistema”, ello después de que pase por las autoridades de seguridad pertinentes.

En este caso, como demuestra la filtración de estas 100 imágenes escaneadas, no ha sido así. Esto demuestra que sea cual sea la política que se sigue siempre puede haber un incumplimiento por parte de algunos empleados. Incluso se puede dar la situación de que las máquinas de escáner cometan un error y se guarden datos indebidamente.

Sin opción a la privacidad

El caso de Tyler no es el primero que llega a la opinión pública. El estadounidense se ha convertido en un nuevo icono para los grupos de defensa de los derechos civiles que consideran el escaner una medidad de control exagerada. Su actitud ha dado un ideas a los colectivos, que ahora tienen ante sí la posibilidad de colapsar los sistemas de registro de los aeropuertos siguiendo la técnica del estadounidense.

Cuando se acerca el día de Acción de Gracias se disparan los vuelos en Estados Unidos. Si todos los pasajeros que no desean someterse a estas medidas se comportan de la misma manera pueden provocar un colapso, una forma de denuncia que se aseguraría presencia en los noticieros nacionales e internacionales. Porque si no hay opción a la privacidad y además salpican más casos de robo de datos privados como el de Florida, la presión seguirá aumentando hasta lograr una vuelta a una situación de derecho.

Imagen: Optout Day

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