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Ripley, el botón pánico que usaba Uber para ocultar información a la policía

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Durante dos años Uber era un misterio para la policía: cada vez que había una inspección policial activaban un botón del pánico, posteriormente bautizado como Ripley, que bloqueaba los ordenadores e impedía el acceso a los datos ni registros de la compañía.

El año pasado gran parte de la actividad ilegal de Uber salió a la luz pero durante los dos años anteriores la compañía no soltaba prenda. Uber tenía un software para evadir a la justicia, evitando que la policía pudiera acceder a datos o registros de la empresa.

Se trata de Ripley, un botón pánico que Uber activaba cuando había una inspección policial. La primera vez que activaron este botón de emergencia fue en 2015 cuando la las autoridades fiscales entraron en las oficinas de la empresa en Montreal; acudían con una orden de registro ante la sospecha de que Uber había incumplido las leyes fiscales. No obstante, se fueron con las manos vacías ya que no lograban acceder ni iniciar sesión en ninguno de los ordenadores.

Y es que, como detallan en un reportaje publicado en Bloomberg, parece que que la visita de las autoridades no fue ninguna sorpresa para Uber, más bien estaban esperándoles. A los directores de la compañía se les había instruido para introducir un numero que alertara a un equipo experto de la compañía en San Francisco de que había una inspección; estos últimos inmediatamente cerraron la sesión de todos los equipos en remoto.

Trabajando desde San Francisco, el equipo de expertos podían cambiar las contraseñas o bloquear el acceso a cualquier dispositivo; lo llamaban “el protocolo de la visita inesperada“, hasta que los empleados cambiaron el nombre a Ripley, haciendo alusión a la saga de ciencia ficción ‘Aliens’.

No es de extrañar que una compañía como Uber tenga un sistema así: maneja una enorme cantidad de datos personales de sus clientes, y tiene el deber de protegerlos; no obstante, la mayoría de veces este tipo de protocolos suelen activarse cuando la policía acude sin una orden de registro. En cambio, en este caso Ripley se activó en total 24 veces, e incluso cuando las autoridades tenían órdenes de registro. Además, el software no era conocido por todo el mundo dejando a los empleados perplejos cuando, al ser requeridos por la policía, eran incapaces de iniciar sesión en su equipo.

Ante las acusaciones del juzgado de Quebec Uber alegó que, contrario a lo que afirmaba el juez, no estaba intentando obstruir la justicia y que nunca eliminó ningún archivo. Permitió una segunda inspección más adelante en el que obtuvieron acceso a todos los archivos. Como hemos indicado previamente, Ripley se activo en numerosas ocasiones, llegando a usarse para impedir redadas policiales en Amsterdam, Bruselas, Hong Kong y París a finales de 2016.

Pero, ¿qué motivó a Uber a idear un ‘botón del pánico’ como Ripley? Todo se remonta a 2015 cuando las autoridades entraron en las oficinas de Bruselas, y en atención a lo que encontraron les retiraron la licencia. Al repetirse el mismo de nuevo en París pusieron en marcha planes para evitar que volviera a ocurrir. Entre estos planes estaba Ripley, junto una configuración que cerrara la sesión automáticamente tras 60 segundos de inactividad, entre otros.

Uber ocultó durante un año el robo de 57 millones de cuentas

El protocolo secreto salió a la luz durante una investigación judicial en EEUU ya que en una carta un ex director de Uber, Richard Jacobs, acusaba al departamento de seguridad de la compañía de espiar al gobierno y rivales, haciendo referencia además a un programa para impedir redadas policiales.

Pero Ripley no se quedó en un programa capaz de bloquear remotamente el acceso a un dispositivo: las últimas versiones del software permitían escoger qué información mostrar a los oficiales del gobierno cuando acudían a las oficinas. Así, lo intentaron complementar con otro programa: uLocker. Desarrollaron el software para que el sistema mostrara un escritorio falso a la policía, pero aseguran que nunca se implementó ni usó tal función.

Uber alega que tiene sistemas de seguridad para proteger los datos de la compañía y de sus clientes, pero que cumple con su deber de cooperar con las investigaciones judiciales. No obstante, sorprende el abusivo uso de Ripley y la necesidad de activar un ‘botón de pánico’ pese a haber una orden judicial de por medio.

Sobre el autor de este artículo

Christiane Drummond

Estudiante de Periodismo y Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos, realizando una beca en Axel Springer conectada siempre con la actualidad e innovación!