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Una religión para proteger las descargas mediante libertad de culto

kopimismo descargas religión libertad de culto SueciaEl kopimismo es una religión que tiene cerca de 1.000 miembros y que quiere proteger las descargas de archivos gracias a la libertad de culto. La Constitución sueca garantiza la libertad religiosa y la práctica de las religiones. El kopimismo cree que copiar y compartir información es “lo mejor y más bello que hay”.

Según el kopimismo, que alguien copie información es una forma de aprecio, es que alguien muestre que “cree que algo que has hecho es bueno”.

Entre los símbolos sagrados del kopimismo se encuentran los comandos Ctrl + C (copiar) y Ctrl + V (pegar).

Sus seguidores creen que la comunicación, la búsqueda y la circulación del conocimiento y el acto de copiar son sagrados. “La comunicación tiene que ser respetada. Es un pecado directo monitorizar y espiar a la gente”, explican en su página web.

Si se reconocieran sus valores, los miembros de la iglesia no podrían ser perseguidos por sus creencias. Sin embargo, por el momento el kopimismo no ha conseguido ser considerado una religión en Suecia. Esta es la segunda vez que las autoridades suecas deniegan al kopimismo su consideración como religión.

Su fundador, Isak Gerson, explicó a TorrentFreak que pidieron al Gobierno que les reconociera como religión para evitar ser perseguidos por sus creencias. No obstante, esta petición fue denegada en abril porque las leyes suecas requieren que las comunidades religiosas tengan una forma establecida para rezar o meditar.

Para la nueva instancia se incluyeron formas de rezo que incluían la meditación a través de la información compartida y el acto de copiar. No obstante, su petición volvió a ser denegada y, en este caso, no saben por qué ocurrió.

Esto, explicó Gerson, les ha hecho pensar en abandonar su lucha por convertirse en una religión reconocida. Sin embargo, a pesar de ello, seguirán practicando sus creencias y su lucha contra la religión del copyright.

Sobre el autor de este artículo

Guillermo del Palacio