Tecnología

En quién confiar cuando falla la tecnología

logitech harmonyHace poco la firma Logitech comenzaba la promoción de su gama de controladores Harmony con un vídeo protagonizado por un robot humanizado al que prácticamente todo se le estropea. La fiabilidad y la duración de la tecnología está empeorando. En esta situación, ¿queda alguien en quien confiar?

Le ocurre al robot del anuncio de Logitech y a la gente en su día a día. Los aparatos pueden fallar en cualquier momento y convertir un gran plan en un día horrible.  Por eso es necesario escoger productos con calidad asociados a marcas de confianza, y duración asegurada tras una fase de testeo seria.

Hasta finales del siglo XX el consumidor sólo podía acudir a la palabra del vendedor,  a la experiencia de los conocidos y al análisis de alguna revista para saber qué esperar de un producto tecnológico. Sin embargo, el despliegue de Internet y de las redes sociales ha traído una explosión de información en forma de análisis, reviews, críticas y pruebas. Tan solo hay que navegar por la Web para saber las virtudes y carencias de cada producto y escoger el que presente la mejor calidad precio en cada momento.

Sin embargo, los usuarios siguen tomando decisiones erróneas que permiten a las empresas poner en el mercado productos de éxtio que tendrían que ser fracasos.

Equipos de larga duración

Una de las preguntas que más se hacen los usuarios de hoy en día es ésta. Si la tecnología está avanzando tan rápido,  ¿por qué duran cada vez menos los aparatos? Por ejemplo, la primera generación de móviles de consumo era mucho más resistente que los teléfonos que han llegado después, con un hardware más frágil y un software que requiere actualización continua para tapar agujeros.

Existen varias razones que van desde el aumento de la velocidad de creación de nuevos productos, que provoca que los viejos queden técnicamente obsoletos cada vez más rápido, a las prácticas que permiten limitar la vida útil de un aparato desde su fabricación, pasando por procesos productivos baratos y por bienes de mala calidad. La cultura empresarial de apostar por la calidad ha sido parcialmente sustituida por fuertes inversiones en marketing que se aprovechan de la “mala memoria” de los consumidores. Las ventas crecen en función de la publicidad, de las capacidades teóricas y del precio, pero no del rendimiento a largo plazo, menos demostrable.

Las campañas de marketing bien empleadas ayudan a mejorar la imagen de una marca y permiten disociar su mensaje del que envían, después, sus productos.

Al final del vídeo, el robot de Logitech encuentra un momento del día en el que las cosas comienzan a salir bien. Su tecnología y la del resto de los aparatos entran en armonía para funcionar de forma controlada y, además, coordinada. Reducir el número de dispositivos, aumentar la fiabilidad y, por supuesto, dejar de lado la obsolescencia programada debe ser un camino obligatorio para cualquier innovador.

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Redacción TICbeat

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