Tecnología

¿Qué tienen en común Nestlé, Unilever e IBM? Efectivamente: blockchain

DAO-empresas-sin.jefes-ni-empleados-basadas-en-blockchain

La tecnología blockchain puede reducir el tiempo necesario para localizar un alimento contaminado entre los miles de agentes y pedidos que manejan las grandes marcas a diario.

Blockchain, la tecnología de cadena de bloques que subyace bajo la criptomoneda bitcoin, está cobrando cada vez una mayor relevancia en toda clase de ámbitos donde es necesario garantizar la trazabilidad de un bien de forma segura. Hemos visto casos de uso que van desde la publicidad hasta la gestión de refugiados sirios, pasando por la lucha contra el cambio climático o los coches autónomos.

Una de sus aplicaciones más prometedoras tiene que ver con la logística, un terreno donde estamos asistiendo a numerosas alianzas y proyectos piloto con blockchain como base. Es el caso de la recién anunciada cooperación entre Nestlé, Unilever, Tyson Foods y otras diez compañías norteamericanas (Kroger, Dole Food, McCormick & Company, Golden State Foods, Driscoll, Berkshire Hathaway y McLane Co.) junto a la tecnológica IBM. Todas ellas unidas para explorar cómo el blockchain puede ayudar a monitorizar la cadena de suministro de alimentos y mejorar la seguridad de estos productos de consumo.

Ventajas del blockchain para la industria financiera y de la banca

Para estas grandes marcas, el blockchain permite rastrear rápidamente a las cientos de partes involucradas en la producción y distribución en masa de alimentos. De esta forma es más fácil identificar, por ejemplo, una fuente de contaminación potencial en alguna remesa de productos. Y recordemos que la precisión y el tiempo a la hora de retirar los bienes dañados pueden suponer millones de euros en pérdidas.

En la actualidad ya tenemos un ejemplo claro de cómo estas cadenas de bloques pueden contribuir a esta delicada misión. El gigante de la distribución en EEUU, Wal-Mart, ya viene trabajando con IBM desde octubre para registrar el movimiento de sus alimentos. Para ser exactos, de mangos; logrando reducir el tiempo que se tarda en localizar un envío concreto de alrededor de siete días a apenas 2,2 segundos.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.