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¿Qué ocurre con la hucha de las pensiones?

Que es hucha pensiones jubilacion
Escrito por Óscar Condés

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social, mecanismo que asegura el pago de las pensiones de jubilación, ha mermado notablemente en los últimos cinco años.

Desde hace años, la denominada “hucha de las pensiones” aparece recurrentemente en los medios de comunicación, aunque casi siempre para decir que su volumen ha mermado. Y es que, desde 2001, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social (que es su verdadero nombre) no ha hecho más que encoger. Según El País, la hucha de las pensiones acabó 2015 con 32.485 millones, 13.250 millones menos de lo que tenía justo un año antes. Es decir, que en 2015 hubo que echar mano de esa cantidad, que sumada a otras que el Gobierno ha ido cogiendo para las prestaciones desde 2012 han dejado el fondo en menos de la mitad de los 66.815 millones que tenía a finales de 2011 (cuando comenzó la legislatura que concluyo en las pasadas elecciones generales).

Las causas de este encogimiento no son ningún misterio para nadie que haya vivido en España en la última década, aunque no está de más comentarlas. Evidentemente, los últimos cinco años en los que se ha tenido que recurrir a ir vaciando la hucha de las pensiones ha coincidido con los peores años de la crisis, de modo que la Seguridad Social ha gastado más de lo que ingresaba ejercicio tras ejercicio. Así, el Gobierno ha necesitado echar mano de los ahorros acumulados para hacer frente a las pensiones contributivas.

Lógicamente, la alta tasa de paro (que actualmente está por encima del 20% pero llegó a ser del 25%) indica que hoy día hay muchas menos personas trabajando, y por tanto cotizando, que antes de la crisis. Por si esto fuera poco, la tendencia hacia contratos basura (temporales y peor remunerados) y la devaluación interna (para tratar de restaurar las condiciones de competitividad) han influido en que las aportaciones a la Seguridad Social de cada empleado y de las empresas que los mantienen en plantilla también hayan disminuido. Por último, el propio Gobierno ha recortado las cantidades a aportar a la Seguridad Social por parte de colectivos con dificultades para encontrar empleo, como jóvenes o mayores, lo que también ha mermado la recaudación total.

¿Cuándo se creó?

La hucha de las pensiones nació en 1997 gracias a una Ley gubernamental, aunque no fue hasta el año 2000 cuando se estableció realmente al recibir una primera aportación de 601 millones de euros. Su objetivo era tener un colchón con el que responder a las bajadas que se pudieran producir en el ciclo económico y garantizar el cobro de las pensiones de los mayores en momentos de dificultad, según lo establecido en el Pacto de Toledo de 1995.

Con los años de las vacas gordas y del boom inmobiliario, España crecía a buen ritmo y el paro llegó a estar por debajo del 10%, las aportaciones excedían cada ejercicio el gasto de la pensión de los jubilados, con lo que la bolsa empezó a engordar. Esto supuso que el fondo de pensiones alcanzara los 67.000 millones de euros en 2011. Pero la deriva de la crisis en España cambió radicalmente las cosas y la bolsa empezó a encogerse. Cada año el Gobierno ha necesitado echar mano de ella para abonar las pensiones, sobre todo para afrontar las pagas de junio y diciembre y la revalorización de la jubilación que (aunque pobre) se ha venido produciendo en los dos últimos años.

Un futuro incierto

A pesar de que hemos pasado los peores años y que desde muchos sectores se afirma que la recuperación económica es evidente, el panorama a medio plazo es preocupante. Sobre todo por lo que toca la hucha de las pensiones. Y es que, de seguir menguando al ritmo de los últimos años, en 2018 el Fondo de Reserva podría quedar definitivamente agotado, según ha señalado la AIREF. Y eso a pesar de que inicialmente el Gobierno estableció un tope de retirada de fondos de 3.000 millones de euros al año, ya hemos comentado que en 2015 se sacaron 13.250 millones, y en 2014 la cifra fue de 15.300 millones. Teniendo en cuenta que quedan 32.485 millones, la cuenta no es difícil para cualquier que tenga unas mínimas nociones matemáticas.

Actualmente, la totalidad de la hucha de las pensiones está invertida en letras y bonos del Estado español, aunque antes de eso una parte importante también estaba destinada a la compra de deuda de algunos de los países europeos más importantes y solventes. La rentabilidad anual media del Fondo ha estado ligeramente por encima del 5% en todos estos años, un buen rédito teniendo en cuenta su carácter conservador. Sin embargo, los rendimientos difícilmente podrían compensar las retiradas de dinero del Gobierno para abonar las pensiones.

¿Un sistema en riesgo?

Detrás del adelgazamiento de la hucha de las pensiones subyace un tema más preocupante: El de la sostenibilidad del sistema público de jubilación. Se trata de un debate que tarde o temprano habrá que abordar. No en vano el pago de las pensiones es, con diferencia, el principal gasto del Estado español. Las pensiones contributivas rebasan actualmente los 8.000 millones de euros mensuales (110.000 millones anuales), lo que supone más de un 11% del PIB del país.

Los expertos advierten de que, dado el envejecimiento de la población que se viene produciendo en la sociedad española (a causa del aumento de la esperanza de vida y de la caída de la natalidad), las pensiones van a tener que reducirse para mantenerse de la forma actual, ya que cada vez hay menos trabajadores por pensionista (ahora son algo más de dos). Además, cada vez hacen falta más nuevos contratos para pagar una pensión nueva, ya que los salarios han sufrido un fuerte correctivo.

Así, falta saber qué alcance tendrá esa caída de las pensiones, quién las soportará y si el sistema será sostenible a medio-largo plazo. Con el sistema actual, y si no cambian mucho las cosas, la previsión no es optimista. Claro que siempre es posible reinventar el sistema como proponen algunos de los nuevos grupos políticos surgidos de las últimas elecciones. Esperemos que encuentren una solución por el bien de todos para que la hucha no acabe agotada y se ponga en peligro el pago de las pensiones de nuestros mayores.

Vía | BBVA

Sobre el autor de este artículo

Óscar Condés

Periodista todoterreno especializado en tecnología y con una amplia experiencia en medios de comunicación. Fotógrafo, realizador, bloguero, viajero y apasionado por la tecnología desde la era analógica. Asistiendo en primera línea de trinchera a los cambios de la revolución digital.