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¿Qué impidió detectar antes el fraude masivo de Volkswagen?

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Escrito por Marcos Merino

La manipulación de las emisiones de vehículos vía software se ha cobrado ya el 20% del valor de las acciones de su compañía y el puesto de su CEO.

Es el escándalo de la semana… y una crisis bursátil y de reputación que puede marcar una época en la industria automovilística: el mayor fabricante de coches del mundo, la compañía alemana Volkswagen, ha reconocido haber incluido en varios de sus modelos (concretamente en los Golf, Jetta, Beetle, Passat y Audi A3) un software capaz de detectar cuándo estaban siendo testadas las emisiones de un vehículo, procediendo así a modificarlas de manera momentánea para ajustarse a los parámetros legales para, inmediatamente después, permitir de nuevo que las emisiones contaminantes (y la potencia del vehículo) se disparasen un 40% hasta sus niveles habituales.

Volkswagen admitía el lunes que se encontrarían en esa situación unos 480.000 vehículos estadounidenses (país cuya agencia reguladora ambiental, la EPA, detectó el fraude). Un día después, los datos a nivel global ya ascendían a 11 millones de vehículos fabricados entre 2009 y 2015 (el 20% de los mismos, radicados en Alemania).

El responsable de Volkswagen en EEUU, Michael Horn, resumía la situación de manera muy precisa: “La hemos cagado por completo”. El precio de ‘la cagada’ han empezado a pagarlo el hasta ahora CEO de la compañía (Martin Winterkorn, que ha pasado de ser el directivo mejor pagado a engrosar las filas del paro) y el valor de sus acciones en bolsa (que ya han caído un 20%, más de lo que subieron en todo 2014). Además, la compañía ha provisionado 6.500 millones para hacer frente a multas y procesos judiciales.

Las leyes de protección del copyright en EEUU, obstáculo para detectar el fraude

Ante esta situación, la Electronic Frontier Foundation, la organización defensora de las ‘libertades digitales’ en EEUU, ha denunciado que los investigadores podrían haber descubierto mucho antes el fraude de Volkswagen si no se hubieran visto obstaculizados por la Digital Millennium Copyright Act, normativa que penaliza la realización de ingeniería inversa sobre obras con derechos de autor (como el software de los coches con motor EA 189).

“Solicitamos al Bibliotecario del Congreso que estableciera una excepción en la aplicación de la DMCA para dejar claro que la investigación independiente sobre el software de los vehículos no viola las leyes del copyright. Los fabricantes se han opuestado afirmando que los individuos violarían las leyes de emisiones si disponían de acceso a dicho código. Pero ahora hemos descubierto que, según la Agencia de Protección Ambiental, Volkwagen ya había programado toda una flota de vehículos para ocultar la cantidad de contaminación que generan, lo que se traduce en un impacto real y cuantificable sobre el medio ambiente y la salud humana”.

“Sorprendentemente”, continúa denunciando la EFF, “la EPA había escrito a la Oficina de Copyright para oponerse a que se hiciera esta excepción”. Efectivamente, este mismo verano el abogado de la agencia reguladora se había expresado en estos términos: “Ya hemos tomado anteriormente acciones legales en contra de terceras partes que venden o instalan equipos capaces de saltarse o dejar inoperante el software diseñado para permitir a los vehículos cumplir con las regulaciones ambientales. (…) Cualquier beneficio [derivado de conceder] esta exención es superado por el riesgo de que los propietarios del vehículo pudieran modificar el software de tal manera que aumentaran sus emisiones“. Qué ojo el de la EPA.

Con respecto a esta limitación impuesta por la DMCA, el abogado de la EFF lanzaba la siguiente reflexión: “Cuando confías tu salud, tu seguridad o tu privacidad a un dispositivo, la ley no debería castigarte por tratar de entender cómo funciona y si es digno de tu confianza“.

Imagen | Vía Wikipedia

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.