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¿Qué es y cómo funciona la “burbuja de filtros” de Internet?

¿Qué es y cómo funciona la "burbuja de filtros" de Internet?

Fue Mark Zuckerberg el que dijo “saber que una ardilla muere en tu jardín puede ser más relevante para tus intereses que saber que muere gente en África”. Esta cruda sentencia está estrechamente relacionada con la burbuja de filtros de Internet. y hoy te explicamos en qué consiste.

¿Entras en Facebook y solamente encuentras artículos afines a tu línea ideológica? ¿Aquella camiseta a la que echaste un vistazo en Amazon te persigue por la red en forma de banner? ¿La newsfeed del medio al que te suscribes no hace más que ratificar tu opinión? Ha llegado la hora de hablar de la burbuja de filtros, un concepto acuñado por Eli Pariser, activista y fundador de la web de contenido viral Upworthy.

Desgranamos los algoritmos de Facebook, Twitter e Instagram

El autor profundizó en este término en su obra titulada The Filter Bubble, recientemente traducido a castellano, que explora cambios en algoritmos como el de Google, cada vez más tendente a la ubicua personalización de resultados hacia los usuarios. El libro analiza las consecuencias que tiene este fenómeno sobre nosotros y sobre el propio funcionamiento de los engranajes de la democracia.

¿Qué es la burbuja de filtros definida por Eli Pariser?

Precisamente, un filtro burbuja es, como su propio nombre indica, ese universo que nos envuelve al realizar nuestras búsquedas, como resultado de la personalización y de los mecanismos de los algoritmos, que seleccionan los resultados según la información previamente proporcionada por el usuario. Los gigantes de Internet se sirven de nuestros datos personales -los productos que hemos buscado, las tendencias políticas que vertemos o las webs que consumimos- para ajustar nuestra navegación.

De esta manera, el filtro burbuja es resultante de una búsqueda personalizada para la que se ha tenido en cuenta los clics del pasado, el historial de búsquedas o la ubicación geográfica del usuario. De esta manera, se suceden dos fenómenos: por una parte, nos alejamos de aquella información con la que no simpatizamos o que no coincide con nuestros puntos de vista y nos aislamos en esa burbuja cultural e ideológica, ya que solamente nos llegan contenidos ajustados a nuestras preferencias e intereses.

Así, se desaprovecha el uso de la red como herramienta de empoderamiento, crítica y exposición de la diversidad, un lado negativo del que advierte Eli Pariser y que nos “vuelve más cerrados a nuevas ideas, materias e información importante”, invisibilizando resultados y generando la impresión de que no hay nada más allá de nuestros intereses limitados.

Descubre y elimina todo lo que Google sabe de ti

El autor advierte que la burbuja de filtros de Internet es potencialmente dañina tanto para el individuo como para la sociedad, ya que estamos menos expuestos a puntos de vista conflictivos y son aislados intelectualmente. “Un mundo construido desde lo familiar es un mundo donde no hay nada que aprender, ya que existe auto propaganda invisible, que nos adoctrina con nuestras propias ideas”, apunta el ciberactivista.

De esta forma, otros autores han definido las burbujas como “marcos ideológicos”. También figuras relevantes de la talla de Sir Tim Berners-Lee, creador de la World Wide Web han criticado la deriva de Internet hasta convertirse en un gigantesco y poderoso mecanismo de espiar y monitorizar todo lo que hacemos. Con un grupo de expertos, su deseo es crear una web distinta, descentralizada y independiente del control por parte de gobiernos y empresas. En este artículo publicado en The Guardian desmenuzaba las claves para lograrlo.

También Adam Curtis, a través de su documental Hypernormalization, explica como en su opinión, esta burbuja de filtros es inherente a todos los sistemas informáticos de la actualidad, consustancial al desarrollo del Big Data y la predicción de comportamientos, generando diminutas “bolsas de realidad” que reafirman una y otra vez las creencias preestablecidas.

¿Cómo actúa la burbuja de filtros?

Pese a que la obra de Pariser introduce este peliagudo tema centrándose en el funcionamiento de los motores de búsqueda de Google, que rastrea unas 200 variables para ofrecerte resultados únicos como la dirección IP, el software usado o la localización, Facebook es quien se lleva la palma y la plataforma que recibe más críticas ante la excesiva personalización y la desaparición de perspectivas que no compartimos. Un ejemplo muy claro lo protagonizó el activista Tom Steinberg durante el día después de la votación del Brexit: pese a que los resultados fueron favorables a la salida de Reino Unido de la UE, en Facebook no pudo ningún post sobre alguien que estuviera celebrándolo.

La burbuja de filtros se sirve sencillamente de las herramientas curadas por algoritmos y del análisis que estos hacen del comportamiento de los usuarios para ofrecer productos atractivos y cada vez más personalizados a los usuarios. Facebook lo hace en el newsfeed y Google en su motor de búsquedas. No es el único: Bing, Yahoo, Youtube o el propio New York Times se sirven de la automatización para “mejorar la experiencia de los usuarios”. En casos como las listas personalizadas de Spotify constituye un fenómeno más inofensivo y tiene de hecho, ventajas, pero especialmente en términos de búsqueda de información, la burbuja de filtros genera una opinión pública cada vez más polarizada.

Mencionando el ejemplo del Wall Street Journal, este periódico puso en marcha un simulador en su versión digital con el fin de mostrar el aspecto que podría tener el newsfeed de un progresista y el de un conservador en lo que respecta a varios temas de actualidad. En la captura de pantalla se apreciaba cómo un votante del partido demócrata veía cómo se criticaba a Trump por no publicar sus declaraciones de impuestos, mientras que un simpatizante republicano recibía noticias sobre las filtraciones de los correos electrónicos de Hillary Clinton.

Por otra parte, la burbuja de filtros contribuye a expandir el fenómeno y engordar la difusión de las noticias falsas, ya que los usuarios no solamente compartimos aquellos contenidos con los que más concordamos, sino que el sesgo de confirmación que precisamos logra que validemos titulares afines a nuestra visión del mundo.

¿Es posible escapar de los algoritmos?

Internet, pese a la mentada burbuja de filtros, ofrece innumerables posibilidades de ampliar perpectivas, conocer ideas distintas y compartir opiniones. Eli Pariser opina que son las compañías como Facebook o Google aquellas que deberían abogar por una mayor apertura y transparencia, permitiendo que los usuarios accedan a los datos que tienen de ellos.

Por su parte, los usuarios deberían esforzarse en hallar nuevas ideas de personas, consultando y borrando los datos que las plataformas tecnológicas tengan de nosotros, borrando las cookies y empleando los navegadores en modo incógnito para “engañar o despistar al algoritmo” en la medida de lo posible, además de profundizar en temas y puntos de vista diferentes con una actitud proactiva y persepctivas más amplias de búsqueda.

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.