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Qué es la tripofobia y por qué no es considerada una verdadera fobia

tripofobia
Escrito por Redacción TICbeat

¿Te resulta molesta o desagradable esta imagen? Es posible que sufras tripofobia, aunque su nombre engaña, porque no es no es una fobia. A continuación te lo explicamos todo acerca de esta sensación extraña.

La foto que encabeza este artículo es el fruto de la flor de loto o Nelumbro nucifera en su término científico y lo que parecen ojos observándote son las semillas que según van madurando van ensanchando los agujeros. Estas semillas terminan por caer al agua y la corriente las lleva lejos hasta que germinan y forman otra flor de loto. ¿Qué tiene que ver entonces con la tripofobia? Ahora lo entenderás.

Como ves, la lógica nos dice que esta imagen no tiene nada de asqueroso, sin embargo aproximadamente un 15% de la población la encuentran tremendamente desagradable. Para estas personas ver este tipo de imágenes les produce ansiedad, repulsión y un profundo asco. Lo mismo les pasa con imágenes de panales de abejas, hongos, corales de mar, en definitiva objetos que tiene muchos agujeros. Esto es lo que se ha denominado como tripofobia.

La palabra viene del prefijo griego trypo que significa perforación, puntada o el acto de hacer un agujero. Seguido, claro, de la palabra fobia, que la mayoría de la población entiende como miedo irracional a algo.

La RAE define la fobia, como un “temor angustioso e incontrolable ante ciertos actos, ideas, objetos o situaciones, que se sabe absurdo y se aproxima a la obsesión“. Algunas personas que sufren tripofobia experimentan estos síntomas incluso con imágenes de burbujas.

Sin embargo, la comunidad médica lleva años resistiéndose a incluirla en la larga lista de fobias que existen en el mundo y ahora un estudio les ha dado la razón probando que no es miedo lo que sienten estos individuos sino asco.

¿Por qué no es una fobia?

Tripofobia

Suele ser muy habitual confundir el miedo con el asco ya que al fin y al cabo ambos suponen el rechazo hacia algo o alguien. No obstante, aunque en nuestra cabeza se confundan estos dos conceptos, fisiológicamente producen distintas reacciones. Y es en esta premisa en la que está un experimento que demuestra que la tripofobia no es realmente una fobia.

Un equipo de la Universidad de Emory en Atlanta, dirigido por la profesora en psicología Stella Lourenco reunió a un grupo de 85 voluntarios a los que mostró una serie de imágenes y midió la respuesta ocular de cada individuo.

Ante las imágenes de arañas y serpientes, las pupilas de los voluntarios se dilataron, lo que es una respuesta común al miedo o una situación de amenaza que mantiene al cuerpo en alerta. Sin embargo, al ver las imágenes propias de la trypofobia la pupila se contrajo, un síntomas asociado a los sentimientos de disgusto y asco.

El miedo es una reacción que normalmente nos avisa del peligro, aunque las fobias en su mayoría suelan ser ilógicas. No obstante el asco también es una respuesta que intenta protegernos. Por ello, los investigadores llegaron a la conclusión que esa repulsión hacia las imágenes de múltiples agujeros podía ser una consecuencia evolutiva relacionada con la idea de enfermedad y podredumbre.

Tripofobia

Lourenco explica que “el hecho de encontrar estos efectos en la población sugiere un mecanismo visual bastante primitivo y penetrante que subyace a la aversión a los agujeros”. Unos agujeros similares a los que suelen dejar los gusanos o parásitos en objetos como la comida.

Así que si las imágenes de este reportaje te resultan desagradables que sepas que no tienes una fobia simplemente tu cuerpo las relaciona con algo que sí podría ser peligroso para la salud, y esa sensación desagradable únicamente conseguirás disiparla mediante la lógica, es decir, repitiéndote a ti mismo que un coral o una esponja no tiene nada de insano o peligroso y acostumbrarte poco a poco a ver esos objetos como algo normal.

Artículo original de Marta Sánz publicado en ComputerHoy.

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