Tecnología

¿Qué es la impresión térmica y cómo funciona?

Impresora térmica

Benjamin Franklin fue el primero en utilizar la tecnología térmica para imprimir una imagen, usando la luz del sol y la nieve de la calle como superficie.

La impresión térmica se utiliza desde 1759 aunque muchos de nosotros desconozcamos en qué consiste realmente esta tecnología. Según Arthur S. Diamond, autor de Handbook of Imaging Materials, fue en esa fecha cuando nada menos que Benjamin Franklin utilizó la tecnología térmica para imprimir una imagen. Para ello utilizó la luz del sol, trapos de diferentes colores y la nieve de la calle como superficie de impresión. De esta forma, Franklin comprobó cómo distintas aplicaciones de calor podían conseguir imprimir una imagen.

Desde entonces la tecnología de impresión térmica ha evolucionado muchísimo. Sin embargo, no fue hasta finales de la década de los 70 cuando su uso se generalizó para el público en general. En los noventa, la impresión térmica fue la gran aliada de las telecomunicaciones por fax, así como en la impresión de tickets y facturas en todo tipo de locales y negocios de todo tipo.

La impresión térmica siempre ha estado vinculada a la impresión profesional. Debido a su eficiencia en cuanto a los costes y su menor tamaño respecto a las impresoras de inyección de tinta, este tipo de impresoras se ha utilizado tradicionalmente para imprimir documentos procedentes de maquinaria de hospital, los ya mencionados faxes, sondas y en toda situación en la que el tamaño y la portabilidad era un factor importante.

¿Impresión térmica directa o impresión de transferencia térmica?

La impresión térmica directa se realiza mediante la aplicación de calor a los cabezales de la impresora. Estos, se ponen en contacto con la superficie de impresión que debe ser sensible al calor. De este modo, la superficie de impresión que contacta con los cabezales se vuelve más oscura, obteniendo así la impresión.

En cuanto a la impresión con transferencia térmica, la diferencia reside en que en este caso los cabezales de la impresora se ponen en contacto con un ribbon que al recibir el calor, el material de dicho ribbon se adhiere a la superficie de impresión. En ese sentido, esta segunda opción ofrece mucha mayor flexibilidad a la hora de aplicar la impresión, pues permite imprimir en una gran diversidad de materiales. Además, al imprimir en materiales que no son sensibles al calor, estos no se degradan con el tiempo y en consecuencia se mantiene la calidad de la impresión a lo largo del tiempo.

Actualmente, afirman desde EasyPrint, se utilizan las impresoras de transferencia térmica en muchas industrias, especialmente aquellas en las que los procesos de etiquetado son importantes en el proceso productivo y la calidad de la impresión debe mantenerse.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.