Tecnología

¿Qué es la GSMA y hasta dónde llega su poder?

Influir en gobiernos en favor de las ‘telco’ o definir los estándares de las futuras redes móviles: los brazos de la GSMA parecen abarcarlo todo.

Quizás no hayas oído nunca hablar de la GSMA o, tan sólo, hayas visto su logo de pasada acompañando a otros grandes nombres del sector, como el Mobile World Congress que se celebra cada año en Barcelona. Sin embargo, tras estas siglas se encuentra la mayor patronal de las telecomunicaciones a escala mundial, responsable de impulsar la llegada de nuevas formas de conectividad y, en última instancia, de posibilitar la transformación digital.

Pero retrocedamos un poco en la historia de la GSM Association, significado real de esas siglas en inglés. En 1982, los distintos fabricantes y operadores de telecomunicaciones se encontraban inmersos en el desarrollo de las primeras redes móviles -GSM- a escala internacional, lo que obligó a todos los actores a ponerse de acuerdo en estándares que permitieran a cualquier dispositivo funcionar en distintos países y con distintas empresas sin incurrir en extraordinarios costes de adaptación. Para posibilitar este acuerdo 13 ‘telcos’ firmaron ese año la declaración UE GSM, que daría lugar en 1995 a la GSM MoU Asociación, actual GSMA.

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Desde entonces, el ascenso de esta patronal ha sido fulgurante: más de 800 operadores de telefonía y otros 300 agentes de la cadena de valor de esta industria forman parte de la GSMA, ya sea como miembros de pleno derecho o miembros asociados. Con sede en Londres (en Barcelona y Bruselas apenas cuenta con una oficina regional), la asociación articula su brazo operativo en la organización de eventos de calado mundial (como el mencionado Mobile World Congress), la promoción de grupos de trabajo en materias tanto técnicas como políticas y comerciales, así como programas industriales que favorecen el intercambio de ideas entre los distintos agentes.

La interoperabilidad de las nuevas redes móviles (especialmente en lo relativo al Internet de las Cosas o el LTE), la itinerancia internacional (con su consiguiente gestión del espectro radioeléctrico) o la seguridad y la prevención del fraude en las telecomunicaciones siguen siendo, a día de hoy y como lo son desde su nacimiento, las principales temáticas sobre las que discurren los cerebros de la GSMA. Asimismo, esta entidad es la responsable del TAC (Código Tipo de Asignación), a su vez usado para otorgar el número IMEI que identifica a todos los dispositivos móviles del planeta.

Siguiendo con los aspectos puramente técnicos, la GSMA cuenta con su plan ‘Red 2020’, por el que se están investigando las fórmulas para migrar todas las comunicaciones a un sistema basado en tecnología IP y VoLTE. Igualmente, la iniciativa ‘OneAPI’ de este organismo busca popularizar estas interfaces de programación de aplicaciones para todo tipo de casos de uso donde las ‘telco’ sean fundamentales, como apps de mensajería, autenticación, pagos y de localización.

Pero no todo es de color de rosas: la GSMA ha sido criticada en numerosas ocasiones por su excesiva influencia en la agenda pública de los gobiernos a la hora de regular aspectos críticos del mercado de las telecomunicaciones, favoreciendo los intereses particulares de los operadores en lugar del bien general. La propia asociación contempla entre sus pilares de actividad las “políticas públicas”, con las que pretende “conducir de forma proactiva el debate político” hacia un “ambiente regulatorio que maximice las oportunidades de desarrollo para los operadores móviles y los beneficios a largo plazo para los usuarios móviles”.

Igualmente, numerosas voces se han elevado en los últimos tiempos contra el rol muy liviano que la GSMA está tomando respecto a la protección de los datos personales por parte de las ‘telco’. Y es que, pese a defender una “experiencia del consumidor transparente y conveniente”, la asociación también demanda “bajas barreras de entrada a través del ecosistema de la identidad digital” y promueve el uso por parte de terceros de datos personales, si bien siempre de forma agregada y anonimizada.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.