Tecnología

¿Qué es el coltán y por qué se utiliza para fabricar móviles?

Coltán
Escrito por Víctor Pérez

El coltán es uno de los minerales más escasos y preciados del planeta. Con él se consigue el tantalio, un elemento químico con muchas aplicaciones electrónicas.

El interior de un smartphone de última generación puede llegar a esconder un secreto desagradable como la explotación ilegal de recursos naturales, la esclavitud o incluso la mano de obra infantil. Así lo sostienen diversas organizaciones no gubernamentales que ponen el foco sobre minerales como el estaño, el cobalto o el coltán que se han convertido en materiales muy preciados por su utilidad en el ámbito de la electrónica.

¿Para qué se utiliza el coltán en los teléfonos móviles?

El coltán es un mineral metálico relativamente escaso en la naturaleza que se compone esencialmente de colombita y tantalita, dos minerales que se utilizan en la fabricación de componentes para dispositivos electrónicos por sus cualidades. Especialmente atractiva resulta la tantalita, de la que se extrae el tantalio, un metal refractario que resiste muy bien la corrosión siendo muy maleable e inerte prácticamente a todos los compuestos orgánicos e inorgánicos.

Por esta razón el tantalio es utilizado para fabricar condensadores electrolíticos, que gracias a este metal pueden ser mucho más pequeños y tienen valores de capacidad eléctrica más exactos respecto a los condensadores tradicionales. La carrera por la miniaturización de los smartphones -y otros muchos dispositivos electrónicos- ha llevado a apostar por este material, lo que ha desembocado en una gran demanda de coltán.

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Semiesclavitud en las minas de extracción del Congo

Extraer coltán puede resultar barato pero nunca es sencillo. Uno de los principales problemas radica en su escasez, aunque en este punto los expertos no se ponen de acuerdo. Unas fuentes aseguran que la mayor parte de las reservas de este mineral se concentran en el corazón de África y apuntan básicamente a la República Democrática del Congo. El Centro de Estudio Internacional del Tantalio-Niobio en Bélgica, sin embargo, calcula que ese país tiene menos del 10% de las reservas de coltán.

Sea como fuere la República Democrática del Congo es uno de los primeros productores del Coltán junto a Australia, Brasil, Canadá, China o Ruanda, que curiosamente no tiene reservas de coltán. Varias investigaciones a lo largo de los últimos años han puesto de relieve la utilización de mano de obra infantil y otras formas de esclavitud en algunas minas de coltán en la República Democrática del Congo, especialmente en zonas rurales donde las milicias operan a sus anchas sin ningún tipo de control o gestión gubernamental.

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El salario medio de un trabajador en la República Democrática del Congo apenas alcanza los 50 dólares al mes. Sin embargo, en las minas de coltán algunos llegan a ganar cuatro veces esa cantidad, pero sin embargo Amnistía Internacional ha demostrado que en algunas explotaciones se trabaja en condiciones de semiesclavitud e incluso se utiliza la mano de obra infantil: un niño apenas recibe un salario de 25 céntimos de euro al día por extraer coltán.

La cotización del kilo de tantalio -ya extraído del coltán- ronda los 120 dólares en el mercado internacional, aunque su valor ha variado significativamente a lo largo de los últimos años y resulta mucho más barato si se ha extraído de una mina de coltán en la que no existen controles.

Mina de Coltan
Mina de extracción de coltán cerca de Rubaya (República Democrática del Congo) / Foto: MONUSCO

Del corazón de África al teléfono móvil

La ruta del coltán continúa en otros países como Ruanda, donde a su vez otros mercaderes negocian con terceros para exportar el coltán a sitios que tienen la capacidad tecnológica para refinar el mineral y extraer el tantalio en polvo que ya sí puede comenzar a ser utilizado para la fabricación de componentes electrónicos, fundamentalmente en baterías, lentes de cámaras o procesadores.

Durante demasiados años esta ruta del coltán ha sido totalmente opaca, lo que ha facilitado a las mafias el trabajo sucio, a países como Ruanda y Uganda lucrarse con un mineral que no es suyo e interferir en los conflictos armados para mantener el statu quo y a grandes multinacionales -ajenas o no al problema- aprovecharse del menor coste que implica trabajar con el coltán proveniente de zonas como la República Democrática del Congo en comparación a otros países productores como Australia o Canadá.

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Hace unos años la Administración Obama impulsó una ley (Dodd-Frank) que obliga a las empresas estadounidenses a garantizar que las materias primas que utilizan para fabricar sus productos no proceden de conflictos armados. Eso incluye el tantalio, el estaño, el wolframio y el oro, lo que ha minimizado en buena medida el problema pero por otro lado ha dejado a algunas familias sin ingresos.

Otros minerales que también se extraen de esas minas y se utilizan para fabricar móviles han quedado al margen de esa normativa. Una investigación de Amnistía Internacional sacó a la luz a principios de año que el cobalto de algunas de esas minas del corazón de África acaba en poder de una sociedad denominada Congo Dongfang Mining (CDM), filial del gigante chino de la industria mineral Zhejiang Huayou Cobalt Ltd, que a su vez trabaja con otras empresas que actúan como proveedores de grandes multinacionales.

El control de las grandes multinacionales

Una de las señaladas por ese informe de Amnistía Internacional fue Apple, que acaparó buena parte de los titulares de medio mundo. La empresa de Cupertino asegura que el cien por cien de las fundiciones y refinerías de su cadena de suministro participan en auditorías externas sobre el uso de minerales procedentes de zonas de conflicto.

Apple publica además el listado de todas las empresas con las que trabaja en la extracción y tratado de oro, coltán, wolframita, tántalo, estaño, casiterita y tungsteno. Además, se compromete a informar sobre incidentes relacionados con grupos armados en cualquiera de las fases. “Si detectamos mano de obra infantil en las fábricas de nuestros proveedores, les obligamos a devolver a los niños a sus hogares, sufragar su educación en centros elegidos por las familias y abonarles una renta básica hasta que alcancen la edad legal para trabajar”, explica la compañía en su página web.

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Por su parte, Samsung asegura que no compra coltán directamente del Congo ni de ningún otro proveedor en la forma de materia prima. “Exigimos a todos nuestros proveedores que no adquieran polvo de tántalo procedente del Congo y llevamos a cabo auditorias periódicas para asegurarnos de que lo cumplen. Nuestros proveedores de componentes nos informan de que obtienen el polvo de tántalo de EE. UU., Rusia y Tailandia, y no del Congo“, asegura la compañía surcoreana, que desmintió cualquier tipo de relación directa o indirecta con Huayou Cobalt a pesar de aparecer en el informe de Amnistía Internacional.

El coltán no solo se utiliza para fabricar teléfonos móviles, ya que su aplicación por ejemplo se ha extendido para la fabricación de baterías eléctricas y se lleva utilizando desde hace décadas para todo tipo de aparatos eléctricos, misiles o, por ejemplo, videoconsolas. De hecho, el lanzamiento de la PlayStation 2 se retrasó a finales del 2000 por la falta de coltán.

Coltan Moviles

Sony explica que lleva a cabo una auditoría interna para determinar el país de origen y la cadena de custodia de estos minerales de conflicto en toda su cadena de producción. “Sony se esfuerza por garantizar que sus productos no contengan estaño, tántalo, tungsteno u oro de minas que beneficien a los grupos armados en la República Democrática del Congo o en la región adyacente”, explica la empresa nipona, que asegura que exige a todos sus proveedores el cumplimiento de la ley aprobada por la Administración Obama.

“En 2015 Sony identificó un total de 286 fundiciones y refinerías suministradoras de estos cuatro minerales [oro, coltán, estaño y wolframio] y, de esas 286 fundiciones, 244 fueron validadas como fundiciones libres de conflicto (CFS) y ahora están bajo el proceso de auditoría de la CFSI“, apunta la empresa japonesa

Soluciones para el futuro

A lo largo de la última década las principales empresas tecnológicas se han comprometido a dejar de utilizar los mal llamados minerales de sangre, realizando controles exhaustivos sobre toda la cadena de producción para asegurarse de que ningún componente tiene su origen en estas minas que benefician a las mafias locales, milicias o grupos armados.

En 2008 se puso en marcha la CFSI, una organización que se encarga de verificar las refinerías y fundiciones que trabajan con materias primas que no provienen de estas zonas de conflicto, en la que participan multinacionales como Apple, Amazon, BQ, Canon, Dell, Foxconn, HP, Huawei, Intel, LG, Lenovo, Microsoft, Motorola, Panasonic, Qualcomm, Samsung, Sony, Tesla o ZTE.

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En el segmento de los teléfonos móviles la mayoría de las compañías apuesta también por sustituir el coltán siempre que sea posible. Todavía es pronto, pero algunos apuntan a que se podrían crear condensadores a partir del grafeno que acaben eliminando la dependencia del tántalo, aunque hoy por hoy su aplicación es demasiado costosa en el ámbito comercial.

Otra fórmula para minimizar la posibilidad de que sigan en pie las explotaciones ilegales de coltán donde las milicias campan a sus anchas y sigue habiendo mano de obra infantil pasa por el reciclaje de móviles, tablets y todo tipo de dispositivos electrónicos. Y por supuesto, la concienciación de la sociedad para exigir a las empresas que trabajen con minerales libres de zona de conflicto, lo que seguramente obligue a algunos a renunciar al ultra low cost.

Artículo publicado en ComputerHoy

Sobre el autor de este artículo

Víctor Pérez

Acostumbrado a 'cacharrear' desde que tengo uso de razón. Apasionado por el mundo del I+D y por las últimas tendencias de Internet. Audiófilo por definición.