Tecnología

Pros y contras de Slack: cuando la mensajería instantánea no siempre es útil

Pros y contras de plataformas de mensajería instantánea como Slack
Escrito por Lara Olmo

Cada vez tienen más éxito como solución de comunicación interna y están comiéndole terreno al email, pero ¿son tan útiles las plataformas de mensajería instantánea para las empresas? Hay quien las están abandonando, por estas razones.

Las aplicaciones de mensajería instantánea empresarial se han convertido en una de las herramientas más demandadas y en buena medida han sustituido al email para gran parte de las comunicaciones internas de las compañías.

Estas aplicaciones no sólo permiten la comunicación instantánea entre los empleados, sino que la información (ya sea texto o cualquier tipo de archivo) queda almacenada y de forma segura, de forma que se puede recuperar fácilmente y en cualquier momento.

La oferta de plataformas de mensajería para uso corporativo es bastante amplia: tenemos Skype empresarial, Amazon Chime, Hangouts o Cisco Spark, por citar algunas, aunque la reina indiscutible es Slack. Su éxito ha impulsado después a otras que se han inspirado en ella no sólo en funcionalidades sino en interfaz (como por ejemplo Noysi, a la que llaman el “Slack español”).

Entre sus ventajas está que reducen significativamente el número de correos electrónicos que reciben los trabajadores, además que son una alternativa más segura, ya que el email es uno de los canales favoritos de los ciberdelincuentes para mandar enlaces infectados.

Mensajería instantánea corporativa, solución relativa

Sin embargo, hay empresas que no han tenido una experiencia tan satisfactoria como estas plataformas de mensajería instantánea pretenden ofrecer.

Así lo cuentan los chicos de Doist en la web Fastcompany, que ante los inconvenientes que encontraron con Slack, han desarrollado una solución equivalente pero no enfocada en la instantaneidad, sino para abordar y gestionar de forma más pausada los proyectos (de ahí que incorpore características del email tradicional).

Entre las “pegas” que le encontraron a Slack fue que, sobre todo, es un chat, y como tal es útil para hablar en tiempo real para conversaciones muy concretas, pero cuando hay que discutir sobre temas más complejos o que requieren de saltos en el tiempo, puede resultar un verdadero caos.

La crítica es parecida a la que muchos le hacen a Twitter: es como la corriente de un río, en la que la información superficial discurre sin parar y donde es muy difícil profundizar en ella.

Si Slack es la principal forma de comunicación de un equipo y no quieres perderte nada, tienes que estar siempre conectado y pendiente, lo que es incompatible con hacer otras tareas y menos aún con la conciliación laboral y personal. Mientras aparezcas como conectado, pueden contactarte en cualquier momento y las notificaciones son una fuente de distracción continua.

La instantaneidad de la que hace gala Slack es la misma que impide que haya un orden. Aunque incorpora un buscador y muchos comandos para encontrar términos y documentos en una sala de chat, a lo largo de una conversación este tipo de búsquedas específicas resultan insuficientes.

Para lograr algo de orden, hace unos meses la plataforma de mensajería incorporó una nueva funcionalidad para agrupar las conversaciones por temas, de forma que no se vuelque toda la información en la misma sala de chat. Aunque para algunos sigue siendo insuficiente.

¿Estáis probando Slack en tu empresa o una plataforma de mensajería instantánea empresarial similar?, ¿qué tal la experiencia? No dudes en compartirlo en comentarios.

 

 

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.