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Probamos el Chromebook de Toshiba, el CB30-102

Chromebook Toshiba CB130-102

Analizamos de primera mano el Toshiba CB30-102, el último Chromebook de Toshiba. Un modelo muy económico y visualmente atractivo que incorpora Chrome OS.

En plena era post-PC, en la que los ordenadores personales van perdiendo el protagonismo de antaño en favor de tablets y smartphones, es reseñable constatar como algunas tipologías muy específicas de ordenadores consiguen romper con la tendencia general, naciendo y creciendo en estos momentos convulsos. Es el caso de los Chromebook, los portátiles creados por Google (orientados a su uso en Internet y que simplifican al máximo cualquier proceso) y que están consiguiendo hacerse con un importante hueco en el sector educativo, entre otros. De hecho, este mismo año se venderán más de 73 millones de Chromebook en todo el mundo.

Por ello, en TICbeat hemos querido probar de primera mano uno de estos peculiares portátiles y el elegido ha sido el Toshiba CB30-102. Se trata de un equipo de diseño atractivo y un precio muy competitivo (279 euros) que cuenta con una pantalla de 13,3 pulgadas (resolución máxima de 1366 x 768) con retroiluminación LED, menos de 20,2 milímetros de grosor y un peso ínfimo en comparación con los portátiles al uso con Windows: apenas 1,5 kilogramos.  

Chromebook Toshiba CB30-102

En su aspecto recuerda mucho a los famosos Ultrabook que Intel trató de fomentar hace ya unos años y que algunos fabricantes aún siguen tratando de consolidar en el mercado pese a la indiferencia de los consumidores. En este caso, el Chromebook de Toshiba muestra un diseño bonito pero poco sólido, debido a sus acabados en plástico, y una carcasa color plata que no la diferencia mucho de cualquier portátil de gama media del mercado. Sí es reseñable la ausencia, tal y como dicta la filosofía de Google, de unidades ópticas de DVD o de conectividad Ethernet, así como la humilde presencia de puertos USB (2) o de conectividad externa (1 HDMI).

Inicio en segundos

Esta simplicidad a la que aludíamos es la que permite, precisamente, cumplir una de las máximas de los Chromebook: encenderse en apenas unos segundos. Concretamente, en las sucesivas pruebas que realizamos, el ordenador nunca tardó más de cinco segundos en cargar el (vacío) escritorio de Chrome OS al abrir la tapa del portátil.

Su procesador Intel Celeron 2955U a 1.40 GHz no es nada del otro mundo, al igual que los 2 Gb de RAM que incorpora este Toshiba CB30-102, pero más que suficiente para que Chrome OS corra con fluidez en este ordenador, algo impensable si estuviéramos hablando de Windows y sus desmesurados consumos de recursos. En ese sentido, el principal reto de este chip es conseguir el menor gasto energético posible para, así, aumentar al máximo la autonomía del Chromebook, algo que consigue al aguantar unas siete horas y media sin necesidad de recarga (aunque no llega a las nueve horas que prometen desde el fabricante).

Chromebook Toshiba CB30-102

La capacidad del disco duro, apenas 16 Gb, tampoco destacarían en una tabla de características al uso, pero si tenemos en cuenta que este tipo de ordenadores están orientados a trabajar en la Red y a almacenar nuestros contenidos en la nube (de hecho, se ofrecen 100 Gb de almacenamiento gratis en Google Drive), son más que suficientes para el almacenaje de pequeños archivos y datos en nuestro día a día, especialmente en esos momentos en que estemos sin conexión. Además, en caso de que se quede corta la memoria del Chromebook, este modelo de Toshiba incorpora un lector de tarjetas SD y MMC, así que podremos ampliar la capacidad de almacenamiento del equipo por medio de sendas tarjetas externas.

Manejo fácil pero cuesta acostumbrarse

En su aspecto físico, el Toshiba CB30-102 resulta muy similar a cualquier portátil tradicional al uso, aunque algunos pequeños detalles del hardware hacen que su uso sea extraño al principio, sensación que posteriormente se ve multiplicada por el entorno de Chrome OS, tan distinto al que nos tiene acostumbrados Windows.

Chromebook Toshiba CB30-102

En ese sentido, el teclado QWERTY al uso que incorpora este portátil tiene una separación entre las teclas muy distinta al de la mayoría de los ordenadores que se comercializan en el mercado. Aunque este es un aspecto en el que cada fabricante distribuye los espacios a su antojo, convendría que las teclas estuvieran mejor alineadas para una escritura más confortable. En cambio, el touchpad funciona a la perfección, respondiendo sin problemas incluso a acciones con varios dedos.

Obviamente no podemos esperar gran cosa de un Chromebook en cuanto a sus capacidades multimedia, ya que no ha sido diseñado para ello. Por ese motivo nos encontramos ante una webcam de 0,9 Mpx bastante básica y unos altavoces que, bien por su reducido tamaño o por su configuración, ofrecen un volumen excesivamente bajo que obligará a muchos a conectar unos auriculares o altavoces externos para poder oír bien los sonidos.

Trabajando en Chrome OS

Y llegamos al núcleo duro del examen: ¿Es Chrome OS una alternativa viable a Windows y Linux? La respuesta es depende. Si lo que estás buscando es un ordenador en el que escribir documentos, navegar por Internet y poco más, este tipo de ordenadores son una opción económica y atractiva. Si, en cambio, necesitas programas más avanzados, buscas un PC para disfrutar de contenidos multimedia o eres un ‘gamer’, descarta un Chromebook de inmediato.

Y es que, en cuanto inicia este portátil, lo primero (y único) que te vas a encontrar es un escritorio vacío y algunos –pocos- botones en la parte inferior. Allí se encuentra el enlace directo al navegador Google Chrome, epicentro de todo lo que se puede hacer en el equipo, y a las aplicaciones descargadas para este navegador, como pueden ser Google Docs. En el lado derecho inferior de la pantalla se muestran, a su vez, las opciones de configuración del WiFi y las notificaciones de escritorio de las distintas apps.

Chromebook Toshiba CB30-102

Dicho esto, todas las aplicaciones y programas que se pueden ejecutar en un Chromebook son las que se pueden descargar de la tienda Chrome Web Store, lo cual limita mucho el catálogo disponible. Estas apps están disponibles tanto con conexión como sin ella en la mayoría de los casos, con lo que podremos utilizar Google Docs para escribir un documento de texto aunque no tengamos acceso a Internet.

La ventaja de que todo se ejecute desde Google Chrome es, indudablemente, la enorme rapidez con la que se ejecutan las diversas apps. Eso sí, se trata de una experiencia nueva y completamente distinta a la complejidad inherente a Windows a la que uno ha de acostumbrarse con el tiempo.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.

  • Lucas Jurado Marín

    Yo lo tengo y es una pasada. Arranca en cuestión de segundos. El sistema operativo de Google me ha sorprendido y mucho. Yo buscaba un equipo para contenidos multimedia y escribir (soy escritor e investigador) y con la suite ofimática de Google me va de fábula. No tengo ninguna queja respecto al equipo, yo lo uso con un teclado usb y un ratón inalámbrico. Antes de hacerme con el Chromebook tuve unos días un HP Stream con Windows 8.1 pero… no me terminaba de convencer el sistema… es más de lo mismo, yo buscaba algo diferente.