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Prisioneros chinos, obligados a trabajar en juegos online

juego online world of warcraft chinaVarios prisioneros chinos fueron obligados a jugar a juegos de rol en línea para conseguir créditos y materiales que más tarde serían vendidos para conseguir dinero. Esta actividad proporcionaba más dinero que las labores físicas que desarrollaban los prisioneros a lo largo del día.

Liu Dali (nombre ficticio), de 54 años, fue encarcelado durante tres años por denunciar de forma ilegal la corrupción de su ciudad de origen. Una vez en la penitenciaría, trabajó junto a otros 300 presos en esta labor, en turnos de 12 horas. Según explica, los ordenadores nunca se apagaban.

De este modo, según explica Liu a The Guardian, los jefes de las prisiones podían ingresar entre 5.000 y 6.000 yuanes (entre 543,9 y 652,7 euros) al día. Es decir, obligando a los presos a juegar a juegos de rol en línea, obtenían más dinero que con las labores físicas, que van desde la minería al ensamblaje de asientos de coche.

Liu también explica que cuando no conseguía alcanzar los objetivos establecidos recibía castigos físicos, como permanecer de pie con los brazos levantados y recibir palizas con tuberías de plástico. “Seguíamos trabajando hasta que apenas podíamos ver cosas”, asegura.

Aunque la práctica está prohibida en la mayoría de juegos (entre ellos el más famoso de los juegos de rol online masivos, World of Warcraft), la realidad es que muchos jugadores prefieren gastar dinero real para conseguir bienes o dinero virtual antes que dedicar al juego las horas necesarias para hacerlo de forma legal.

De todas formas, este trabajo no está bien visto por todos los jugadores. Un reportaje publicado en 2007 en The New York Times explicaba que son muchos los jugadores que se dedican a matar a los personajes de quienes se dedican a esta actividad. Tampoco se lo ponen fácil las compañías, como demuestra el hecho de que en 2006 Blizzard, la compañía detrás de World of Warcraft, eliminase más de 50.000 cuentas de jugadores que realizan esta labor.

Actualmente, según datos recogidos por The Guardian, aproximadamente el 80% de las personas que se dedican a esta actividad proceden de China, donde unas 100.000 personas se dedican a ello.

No es posible saber cuántas de estas personas proceden de las cárceles del país, pero Liu, que salió de prisión en 2009, cree que esta práctica sigue extendida en las cárceles chinas.

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Redacción TICbeat

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