Tecnología

Posiblemente el peor empleo del sector tecnológico

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Escrito por Marcos Merino

Los moderadores de contenidos inapropiados suelen trabajar en condiciones precarias y soportar una carga psicológica para la que no están preparados.

Las empresas de medios sociales se enfrentan ahora al Problema de la Abuela: ahora que los abuelos utilizan de manera habitual servicios como Facebook para comunicarse con sus hijos y nietos, están potencialmente expuestos a un amplio catálogo de contenido espeluznante y no van a seguir conectados si se encuentran sus fotos familiares intercaladas entre un espantoso accidente de carretera ruso y un vídeo de porno hardcore.

El crecimiento de los medios sociales depende en gran medida de la capacidad de las empresas para vigilar las fronteras de su contenido y contar con un ejército de trabajadores empleados para buscar lo peor de la humanidad con el fin de proteger al resto de nosotros. Y hay legiones de ellos: una gran e invisible reserva de mano de obra”.

Esto son dos párrafos de un reportaje publicado el mes pasado en Wired, expresivamente titulado “Los trabajadores que mantienen las fotos de penes y las decapitaciones lejos de tu feed de Facebook”. En él, se aborda cómo Facebook, Twitter y otras redes sociales externalizan en empresas mayoritariamente filipinas la labor de moderar los ‘contenidos inapropiados’ de las mismas, y se da a conocer la historia de esos trabajadores, frecuentemente precarios, responsables de una tarea tan necesaria como denigrante para la que muchas veces no están psicológicamente preparados.

¿Y por qué Filipinas? Porque tras dejar de ser colonia estadounidense, aquel país asiático “ha mantenido estrechos lazos culturales con los Estados Unidos, que las empresas de moderación de contenido afirman que ayuda a los filipinos a determinar lo que los americanos encuentran ofensivo”. También influye el aspecto económico: “Los moderadores pueden ser contratados en Filipinas por una fracción de los salarios estadounidenses”. Se menciona, por ejemplo es caso de Michael Cardeno, que el año pasado ganó 312 dólares al mes por moderar contenido de Facebook, “ínfimo incluso para los estándares de la industria”.

Pero Estados Unidos también cuenta con su parte en esta historia: Google no externaliza las funciones de moderación, sino que las lleva a cabo usando sus propios empleados (frecuentemente jóvenes recién licenciados) en suelo americano, si bien su política no-oficial suele ser no hacer fijos a los encargados de estas tareas, sino prescindir de sus servicios tras un año de trabajo (aunque se les seduce para que acepten el puesto con expectativas de labrarse un trayectoria en Google).

En el artículo se habla también de las pizarras en las oficinas de las empresas de outsourcing, para recordar a los trabajadores el tipo de contenidos que deben cazar: pornografía, derramamiento de sangre, menores, racismo…, de la visualización simultánea de hasta 10 vídeos de Youtube (y el segundo monitor con el que dotan los moderadores de Google para ‘despejarse’ visualizando cualquier otro contenido que deseen) o de las directrices que se transmiten a los moderadores en virtud de sucesos de actualidad (por ejemplo, atentados). Por supuesto, también se habla de vídeos de gran dureza (frecuentemente abusos sexuales) que dejan marcados a muchos trabajadores del sector, aun tiempo después de dejarlo.

Porque ése es otro problema: los empleados no suelen tener preparación mental para un trabajo de ese tipo, y no todas las empresas se preocupan por proporcionar apoyo o monitorización psicológica. Y claro, pasa factura: “Incluso con la mejor orientación profesional, mirar fijamente al corazón de la oscuridad humana exige un peaje; los trabajadores abandonan porque se sienten insensibilizados por todas las horas de la pornografía que ven cada día y ya no quieren tener intimidad con sus esposas”. Otros trabajadores terminan faltando a sus puestos de trabajo porque no son capaces de encontrar amigos que cuiden de sus hijos: la paranoia les hace no confiar en las niñeras.

Posiblemente, uno de los peores trabajos del sector tecnológico.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.

  • Claro, es muy fácil delegar lo peor del contenido web en los países tercer mundistas. No son capaces de limpiar su propia mierda. Deberían por lo menos, subcontratar personal de los países donde tienen más usuarios y que esos trabajadores limpien contenido de su mismo país, por lo menos de esa forma pueden controlar lo que se borra en cada país dándole empleo a los países donde tienen mayor presencia!.
    Y esta demás decir que deben darle a sus trabajadores apoyo psicológico ante tanto contenido fuerte que en Internet anda dando vuelta!.
    Que lamentable que los grandes no tengan tacto con temas tan potentes en la web, que lamentable.