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Portugal pone trampas a los usuarios P2P

neutralidad de la red, redes p2p, portugalLa Asociación Fonográfica Portuguesa (AFP) y el IGAC (Inspección General de Actividades Culturales), ligado al Ministerio de Cultura de este país, han llegado a un acuerdo para cazar a los internautas que descarguen contenido a través de las redes P2P. Han puesto en marcha un protocolo Honeypot, camuflado entre los archivos más populares, para así descubrir quiénes los descargan e imponer sanciones.

El círculo se cierra en torno a los usuarios. El respaldo de la Unión Europea al ACTA, junto con el impulso de iniciativas restrictivas en algunos países, ha permitido que sea aprobada la Ley Sinde en España o que en Francia se amoneste a 25.000 personas al día por descargas.

Portugal también ha querido destacar por sus medidas adoptadas contra la piratería. El plan trazado por la IGAC, dependiente del Ministerio de Cultura, en colaboración con la AFP propone utilizar técnicas que se utilizan para atrapar a los hackers, con el fin de cazar a los internautas que descarguen archivos con derechos de autor de las redes P2P.

El proceso consiste en introducir un protocolo Honeypot en estas redes P2P, camuflándolo entre los archivos con más descargas que estén protegidos con copyright. El software Honeypot actúa como una trampa para los usuarios, recogiendo información sobre los mismos cuando éstos descarguen archivos populares.

El acuerdo ya levantó las sospechas del Partido Pirata Portugués al haber sido mantenidos en secretos sus términos. Ahora que la medida se ha puesto en marcha, la organización ha confirmado sus temores, reflejados en este documento.

Si un usuario es descubierto descargando archivos protegidos, su proveedor de Internet lo notifica y puede cortarle el acceso a Internet. Las pruebas que deben aportar para llevar a cabo estas sanciones consisten en capturas de pantalla.

¿Y si enviar un email costara un céntimo de euro?

El caso de Portugal reviste gravedad, en tanto supone espiar a los usuarios con el fin de proteger los intereses económicos de una industria. La violación de la privacidad no se produce en este caso alegando motivos de seguridad en la red, sino en beneficio de los ingresos de las compañías discográficas y asociaciones musicales.

En Reino Unido la actualidad es diferente, pero también tiene que ver con medidas que amenazan la neutralidad de la red. El sindicalista Bob Crow afirmó en un programa de televisión que una buena solución “para acabar con la mitad del déficit” de su país es cobrar una tasa por la mensajería electrónica.

De esta forma, cada email que se enviara contribuiría con un céntimo de libra a las arcas del Estado. Según señaló Crow esta medida reduciría de manera significativa el spam mientras ayuda a rebajar la deuda nacional. ¿De verdad esto es necesario?

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Pablo G. Bejerano