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La pornografía online contra las descargas ilegales

Avergonzar a los usuarios denunciados en el mayor de los castigos que esperan lograr. Mediante el riesgo a la exposición pública de sus fetiches buscan una reducción de las copias, de las transferencias y de las descargas ilegales. Las empresas del porno se unen para la lucha.

Varias compañías productoras y distribuidoras de pornografía se han puesto de acuerdo para emprender acciones judiciales conjuntas contra las descargas de sus materiales protegidos por los derechos de autor. Quieren organizarse como lobby para pedir una actualización de la legislación. También de forma conjunta están investigando el posible uso de técnicas para poder proteger sus vídeos y galería de imágenes.

Cuando el negocio del porno por Internet despegó apoyado en la intimidad de un monitor se desarrollaron una amplia diversidad de modelos de negocio que atrajeron a un elevado número de consumidores, unos dispuestos a suscribirse por un largo periodo y otros a los micropagos. “Pero ahora  parece que la mayoría de usuarios cree que el contenido para adultos es gratis”, afirma Allison Vivas, presidenta de Pink Visual, para AFP.

Avergonzar al consumidor de fetiches no normalizados

Las descargas de vídeos que contienen fantasías sexuales de corrientes no normalizadas como la transexualidad o las adolescentes al borde de la ilegalidad son su objetivo. Y con mucho ojo, atacando directamente a los valores más bajos de la sociedad occidental. Las distribuidoras y editoras pueden ganar o pueden perder el juicio por los derechos de propiedad intelectual. Pero sea cual sea el resultado se aseguran que el denunciado pase por el trauma de tener que afrontar ante su entorno el consumo de este tipo de pornografía socialmente no aceptada.

“Cuando se tratan las fantasías sexuales privadas y los fetiches, el riesgo a que se haga público no compensa a estos usuarios de torrent y de redes p2p”, ha declarado Vivas.

Las redes sociales pornográficas en su punto de mira

El punto de encuentro para los consumidores de este tipo de contenido que no respetan los derechos de autor va más allá de las redes p2p. En su afán comunitario, muchos de estos usuarios están delatándose al compartir su contenido a través de las redes sociales pornográficas.

Aunque la mayoría de ellas disponen de filtros para evitar la publicación de contenidos no autorizados, el mecanismo sólo se pone en marcha una vez que un vídeo ha sido denunciado. Es decir, que funcionan de la misma forma que YouTube. Páginas como YouPorno o XTube son a la vez la plataforma en la que se publicitan sus contenidos y en la que se consumen sin dejar beneficios.

Sin lugar a dudas, la pornografía sigue siendo el contenido estrella de Internet, ya sea de forma clásica o en los nuevos formatos. Por eso también aquí se reproducen todas las situaciones de conflicto entre lo legal y lo ilegal que mantienen en guardia Internet.

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Redacción TICbeat

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